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¿Qué tan peligroso es en realidad el "fracking"?
Jueves 16 de Abril de 2026
MEDIO AMBIENTE

¿Qué tan peligroso es en realidad el "fracking"?

En los más de 70 años que lleva practicándose, la fracturación hidráulica ha demostrado que conlleva peligros para la salud y los ecosistemas; sin embargo, en ese mismo tiempo las tecnologías para llevarla a cabo y reducir el riesgo han mejorado sustancialmente

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Según escribió el periodista Adam Vaughan en el diario británico The Guardian, "no hay nada intrínsecamente malo en el 'fracking' o fracturación hidráulica", aunque eso no significa que no tenga riesgos demostrados para la salud humana, la animal y para el medio ambiente en general, sólo que hay maneras de minimizarlos.

El nombre de esta técnica que se usa para extraer gas natural, principalmente metano, se debe a la rotura o fracturación de las formaciones rocosas de esquisto, que es una capa rica en minerales que forman láminas, como la mica, el talco o el grafito, por lo que en conjunto tiene una estructura que se rompe con relativa facilidad. 

La rotura del esquisto, que suele estar situado a grandes profundidades, implica bombear agua, productos químicos y, generalmente, arena a alta presión bajo tierra. Desde que se empezó a usar esta técnica, hace más de 70 años, ha habido quejas por las afectaciones que produce, desde la contaminación por las sustancias químicas hasta la generación de pequeños temblores.

En junio de 2015, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos, el país donde se desarrolló la técnica y donde más se usa, publicó un reporte preliminar en el que concluía que el "fracking" no había generado "ningún impacto generalizado o sistémico" en el agua potable.

Sin embargo, el 13 de diciembre de 2016, el informe final eliminó esa expresión y sólo afirmaba que existía "evidencia científica de que las actividades de fracturación hidráulica pueden afectar los recursos de agua potable en los Estados Unidos bajo ciertas circunstancias".

Esas circunstancias pueden ser derrames, construcción defectuosa de los pozos o eliminación inadecuada de aguas residuales. A lo que cabe añadir la relevancia de que se produzcan fugas de gas, ya que el metano es un poderoso gas de efecto invernadero. 

Por otro lado, algunos expertos han señalado en los últimos años que las técnicas de fracking han mejorado para prevenir esos problemas y "circunstancias", además de pasar las regulaciones que se han impuesto (algunas de las cuales se han levantado en las administraciones de Donald Trump). 

Avances tecnológicos

"En las últimas décadas, la industria del fracking ha experimentado importantes avances tecnológicos destinados a mejorar la eficiencia y reducir el impacto ambiental", señala un artículo de la revista especializada en sustentabilidad Greenly. Entre estas innovaciones, la publicación destaca las siguientes:

Las técnicas avanzadas de fracturación hidráulica, que al ser más precisas permiten un mayor control del proceso. En particular la perforación horizontal de petróleo y gas "permite que un solo pozo acceda a una zona mucho mayor de la formación de esquisto", al reducir el número de pozos necesarios, se minimiza la superficie afectada y la alteración ambiental.

Vista aérea del comienzo de una cinta transportadora de 67 kilómetros que lleva la arena necesaria para la fracturación hidráulica. Febrero de 2025 en Kermit, Texas. Crédito: AP 

Por su parte, los fluidos de fracking ecológicos, que son nuevas formulaciones que "buscan reducir o eliminar los químicos dañinos y utilizar sustancias menos tóxicas y más biodegradables, disminuyendo así el riesgo de contaminación ambiental".

Las tecnologías para reciclar y reutilizar el agua en el fracking "han mejorado —señala la publicación—, reduciendo el consumo total de agua y la necesidad de su eliminación" y permitiendo "un manejo más eficiente y seguro de las aguas residuales".

También incluye las tecnologías de reducción de emisiones, que incluyen sistemas para capturar fugas de metano y sistemas de quema más eficientes.

A lo anterior se añaden los avances en el desarrollo de sensores y el análisis de datos que han posibilitado el monitoreo en tiempo real de las operaciones, así como la automatización y el uso de la inteligencia artificial, que han dado lugar "a prácticas más eficientes y seguras".

Abundancia y riesgo por proximidad

A lo largo de las dos últimas décadas, el fracking a gran escala ha transformado el panorama energético estadounidense, al punto que actualmente Estados Unidos produce más petróleo y gas natural que nunca, y mucho más que cualquier otro país.

Desde 1949, en Estados Unidos se han perforado 1.2 millones de pozos de "fracking", de acuerdo con la Asociación Independiente de Petróleo del país (IPAA por sus siglas en inglés). A lo que cabe agregar que el 95% de los nuevos pozos que se perforan en ese territorio se hacen con esta técnica.

Este crecimiento se ha mantenido durante las tres últimas presidencias, señala Valerie Thomas, del Instituto Tecnológico de Georgia, y si bien Trump siempre se ha mostrado en pro de aumentar las perforaciones petroleras, "la administración Biden-Harris se centró en la energía limpia y el cambio climático".

La administración Biden-Harris emitió varias regulaciones dirigidas a los combustibles fósiles, pero estas iban dirigidas a cosas como reducir fugas de metano.

Por otro lado, no sólo autorizó la mayor operación de perforación petrolera del país, el proyecto Willow de ConocoPhillips en Alaska, sino que firmó los permisos producción que Trump había subastado en su primera administración, señala Thomas.

Sin embargo, la abundancia de pozos hace que "más de 17.6 millones de personas en Estados Unidos vivan actualmente a menos de 1.6 kilómetros de un pozo de petróleo o gas sometido a fracturación hidráulica", señala un estudio de la Escuela de Medio ambiente de la Universidad de Yale. 

La publicación cita además un estudio de la Escuela de Salud Pública de la misma universidad, publicado en 2022, en el que se demostró que los niños que viven cerca de pozos que utilizan la fracturación hidráulica para extraer gas natural en Pensilvania tienen entre dos y tres veces más probabilidades de contraer una forma de leucemia infantil que sus similares que viven más lejos.

Epílogo

En su artículo de hace 10 años en The Guardian, Adam Vaughan entrevistó a Mike Bradshaw, investigador del Centro de Investigación Energética del Reino Unido, donde no se hacía y sigue sin hacerse fracking, sobre todo por oposición pública.

Bradshaw señaló entonces que en el Reino Unido los que se necesita es un debate más informado, pues el atribuye la actual desconfianza pública hacia el fracking tanto a la industria como a los medios de comunicación.

"No digo que no existan riesgos. Los hay. Son bien conocidos y están claramente identificados. Lo que desconocemos es la magnitud de los riesgos hasta que realicemos perforaciones en el Reino Unido", dijo Bradshaw.

"En definitiva, quizás sea demasiado pronto para afirmar si el fracking es perjudicial, y lo que es malo para un país puede no serlo para otro" concluyó el periodista.