A partir de datos de 11 mil 36 niños desde los nueve o 10 años hasta los 16 o 17 se descubrió que los adolescentes que comienzan a consumir marihuana, o sus productos purificados, muestran un progreso más lento en sus habilidades cognitivas y de memoria en comparación con quienes no consumen.
Los menores participaron en el Estudio de Desarrollo Cognitivo del Cerebro Adolescente (ABCD, por sus siglas en inglés), que recopiló información desde el 1 de septiembre de 2016 hasta el 15 de enero de 2024 y es hasta ahora el mayor estudio longitudinal sobre el desarrollo cerebral que se haya hecho en jóvenes.
"La adolescencia es una etapa crucial para el desarrollo cerebral, y lo que observamos es que los adolescentes que comienzan a consumir cannabis no mejoran al mismo ritmo que sus compañeros", afirmó Natasha Wade, del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de California en San Diego y autora principal del estudio.
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"Estas diferencias pueden parecer pequeñas al principio, pero pueden acumularse y afectar el aprendizaje, la memoria y el funcionamiento diario" añade Wade en un comunicado de la universidad, en el que señalan la conveniencia de retrasar el consumo de marihuana.
Desarrollo limitado de habilidades
El equipo de investigación, cuyos resultados se publican este lunes en la revista especializada Neuropsychopharmacology, analizó los datos de los menores registrando tanto su rendimiento cognitivo como su consumo de sustancias. La marihuana podía ser tanto completa como algunos de sus productos purificados.
Para obtener una visión más clara del consumo de marihuana, el equipo combinó autoinformes con pruebas biológicas —como muestras de cabello, orina y saliva— que permiten detectar si hubo exposición a la droga hace poco tiempo y hasta varios meses después.
En el desempeño en diversas habilidades —incluidas la memoria, la atención, el lenguaje y la velocidad de procesamiento—, los adolescentes que consumían marihuana mostraron un desarrollo más limitado con el tiempo en comparación con quienes no lo consumían.
La investigación encontró que los adolescentes que tenían un rendimiento igual o ligeramente superior al de otros cuando eran más jóvenes, si comenzaban a consumir marihuana a medida que crecían, su progreso se estancaba, mientras que sus compañeros seguían avanzando.
Diferencias modestas pero significativas
Si bien las diferencias observadas en el estudio fueron relativamente modestas, los investigadores afirman que podrían ser relevantes. Durante la adolescencia, el cerebro se desarrolla rápidamente, e incluso pequeños cambios en la memoria, la atención o la velocidad de pensamiento pueden afectar el rendimiento escolar y la vida diaria.
Además, los investigadores señalan que el estudio no demuestra que el consumo de marihuana o sus productos cause directamente estos cambios. Otros factores, como el entorno o la personalidad, pueden influir.
Sin embargo, el equipo tuvo en cuenta muchas de estas influencias, incluyendo los antecedentes familiares, la salud mental y el consumo de otras sustancias, así como el rendimiento cognitivo previo de cada participante.
El equipo continuará haciendo un seguimiento de los participantes hasta la edad adulta temprana para comprender mejor los efectos a largo plazo del consumo de marihuana, incluyendo cómo el momento y la frecuencia de consumo pueden influir en el desarrollo cerebral.
“Retrasar el consumo de cannabis favorece un desarrollo cerebral saludable”, afirmó Wade. “A medida que el cannabis se vuelve más accesible, es importante que las familias y los adolescentes comprendan cómo puede afectar al cerebro en desarrollo”.
Epílogo
En el reporte de la investigación, el equipo destaca que el estatus legal de la marihuana y sus productos ha cambiado en muchos estados de EU.
Además, "la potencia del principal cannabinoide psicoactivo, el delta-9-tetrahidrocannabinol (THC), ha aumentado, la inhalación mediante vaporización se incrementó y la percepción pública del riesgo disminuyó".
También señalan que "es fundamental destacar que los adolescentes experimentan un extenso desarrollo cerebral y cognitivo, lo que los hace particularmente vulnerables a la influencia del cannabis".