EFE.- La ballena jorobada que lleva tres semanas encallada en la costa alemana del mar Báltico, en la bahía de Wismar, en el estado federado de Mecklemburgo-Antepomerania, volvió a nadar este lunes después de liberarse aparentemente por sus propios medios tras subir el nivel del agua unos 70 centímetros.
No obstante, el cetáceo, de 12.35 metros de largo, 3.20 de ancho, 1.60 de alto y con un peso de unas 12 toneladas, sigue en las cercanías de la isla Poel, cambia constantemente de dirección y necesita hacer pausas frecuentes, según informan los medios locales .
El jueves de la semana pasada comenzó una nueva tentativa de salvar al animal, una iniciativa privada de dos empresarios consistente en elevar a la ballena del lecho marino con ayuda de colchonetas de aire para transportarlo después sobre una lona entre dos pontones, siempre escoltado, con un remolcador hasta el mar del Norte, o incluso el Atlántico.
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"Ahora se trata de acompañar al animal y de que tenga su oportunidad. La esperanza es lo último que se pierde y, como dije (...) a veces las cosas se resuelven solas. (...) Quizás ya ni necesitemos la lona", dijo en declaraciones a la cadena ntv el ministro de Medio Ambiente de Mecklemburgo-Antepomerania, Till Backhaus.
Backhaus, además de dar las gracias a los dos impulsores de esta iniciativa privada, agregó que "estos son, por ahora, momentos de alegría", pero "aún nos queda mucho para llegar a la meta", advirtió.
Recordó que según los informes, la ballena está enferma, incluso grave y su estado de salud continúa siendo crítico, aunque "sigue mostrando una y otra vez nuevos movimientos y actividad".
Los rescatistas han mantenido contacto con la ballena y han tomado medidas para protegerla del sol y mantenerla húmeda.
Constanze von der Meden, de la iniciativa privada de rescate, explicó el fin de semana que si la ballena conseguía liberarse por sí misma, se pondría en marcha un plan B: embarcaciones de la Sociedad Alemana de Salvamento Acuático, que se encuentran a la espera, guiarían el nado del cetáceo, de manera que pueda ser conducido al mar del Norte y desde allí, al Atlántico.
Una corta pero esforzada travesía
La ballena logró liberarse por primera vez por sus propios medios a finales de marzo, después de que equipos de rescate excavaran con una draga un canal en el banco de arena en el que llevaba atrapada unos días en la bahía de la ciudad alemana de Lübeck, en el estado federado de Schleswig-Holstein.
No obstante, el cetáceo volvió a quedar varado en la bahía de Wismar, donde a pesar de lograr liberarse, nunca llegó a abandonar la costa hacia aguas profundas y finalmente acabó encallada frente a la isla de Poel.
El pasado 1 de abril autoridades y expertos anunciaron que abandonaban la lucha por el cetáceo, que veían infructuosa, para dejarle morir en paz, hasta que surgió esta iniciativa privada.