En el municipio Othón P. Blanco, en Quintana Roo, se encontró un antiguo asentamiento prehispánico que fue denominado El Jefeciño, "debido a la monumentalidad del conjunto" que tiene, al menos, una extensión de 100 hectáreas y en el que se cuentan 80 edificaciones de la cultura maya.
El Jefeciño, de acuerdo con un comunicado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) publicado este lunes, tiene arquitectura maya de estilo Petén, "caracterizado por edificaciones abovedadas de gran envergadura, esquinas redondeadas y remetidas, con molduras en delantal".
La características arquitectónicas hacen que los expertos consideren que la construcción del sitio corresponde al periodo Clásico Temprano/Tardío que se desarrolló entre los años 250 y 900 d.C.
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El Jefeciño
El Jefeciño fue dado a conocer por habitantes de la región durante las labores del Proyecto de Salvamento Arqueológico Tren Maya, coordinado por el arqueólogo Manuel Pérez Rivas, en el Tramo 7.
Posteriormente, las labores de registro del sitio entre 2023 y 2024 fueron encabezadas por Sonny Moisés Ojeda González, el responsable de la Zona Arqueológica de Dzibanché Kinichná, y Diana Karina Blancas Olvera, encargada de la Zona Arqueológica Kohunlich.
Sus datos preliminares indican que El Jefeciño se despliega en una superficie de 100 hectáreas, pero podrían ser más, señala Ojeda González en el comunicado del INAH; agrega que es necesario realizar una exploración minuciosa para determinar con exactitud su superficie, las dimensiones de los edificios y el patrón de asentamiento, entre otros atributos.
Por su parte, la arqueóloga Blancas Olvera comenta: “Se pudo observar lo que correspondería al área nuclear, compuesta por cinco edificios, de entre 14 y 11 metros de alto, por 16 y hasta 40 de largo. Dichos monumentos están distribuidos a manera de plaza en forma de ‘C’”.
Además, en uno de los edificios en el noreste del predio, se observaron restos de estuco con pintura mural decorativa y fragmentos de una osamenta humana que, es posible, forme parte de un contexto de enterramiento, acota la arqueóloga.
No se hizo salvamento arqueológico
El comunicado añade que "no se realizó un salvamento arqueológico, por lo que no fue posible realizar un análisis profundo del material encontrado ni tampoco su recuperación, ya que las evidencias deben permanecer in situ."
De manera similar, Ojeda González detalló que la pintura mural encontrada "es de estilo decorativo y no narrativo", con pigmentos en colores blanco y naranja, así como franjas rojas; no obstante —añade el comunicado—, "se requiere una exploración intensiva para verificarlo".
Otra dirección para investigación futura en El Jefeciño, es la identificación de las etapas constructivas. De manera superficial se identificaron tres: en la primera y más profunda (aproximadamente ocho metros), se encontró una moldura de delantal; la segunda, corresponde a los restos de pintura mural, y la tercera presenta derrumbes en los que aparecen desplantes de escalinatas.
Sin embargo, “por el tamaño de los edificios inferimos que, al menos, deben tener entre cuatro y cinco etapas constructivas”, añadió el arqueólogo.
Además, los expertos esperan que en el futuro se pueda realizar un proyecto de mapeo con tecnología LiDAR, para definir y estudiar el patrón de asentamiento, y para que se puedan recomendar acciones de conservación, consolidación y exploración del recinto.
Los investigadores coincidieron en que el estudio de dicha urbe prehispánica contribuirá a comprender la red de sitios arqueológicos de la región, así como a ampliar lo que se sabe de los antiguos mayas del sur de la entidad y las relaciones sociales que existieron entre ellos.