AP.- Hace casi dos mil años, cuando el Vesubio entró en erupción, un hombre trató de escapar protegiéndose la cabeza con un motero de cerámica. Por la evidencia arqueológica se puede saber que, además, llevaba una lámpara de aceite y dinero. Por el uso de la inteligencia artificial se puede saber cómo era su rostro.
De acuerdo con un equipo de arqueólogos y otros investigadores del antiguo yacimiento romano de Pompeya, esta víctima de la erupción del año 79 d.C. del monte Vesubio que sepultó la ciudad murió antes de la erupción propiamente dicha, durante una intensa caída de material volcánico.
El retrato digital que elaboró este equipo del Parque Arqueológico de Pompeya y la Universidad de Padua, representa a un hombre que estaba entre otras dos personas descubiertas mientras intentaban huir de la ciudad hacia la costa.
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La reconstrucción se basa en datos de prospección arqueológica de excavaciones cerca de la necrópolis de Porta Stabia, justo fuera de las murallas de la ciudad antigua.
Mortero, lámpara, anillo y monedas
Pompeya, un sitio declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO cerca de Nápoles, quedó enterrada bajo ceniza y piedra pómez cuando el monte Vesubio entró en erupción hace casi dos mil años, preservando la ciudad y los restos de miles de sus habitantes con un nivel de detalle notable.
Los arqueólogos encontraron los restos del hombre sosteniendo un mortero de terracota, que interpretaron como un intento improvisado de protegerse la cabeza de las pequeñas piedras volcánicas que caían como lluvia durante la erupción.
Relatos antiguos —incluidos los del escritor romano Plinio el Joven— describen a los residentes de Pompeya usando objetos para protegerse al tiempo que la ceniza y los escombros cubrían la ciudad.
El hombre también llevaba una lámpara de aceite, un pequeño anillo de hierro y 10 monedas de bronce, objetos personales que ofrecen pistas sobre sus últimos momentos, así como sobre la vida cotidiana en Pompeya antes de la catástrofe.
"La magnitud de los datos arqueológicos es ahora tal que sólo con la ayuda de la inteligencia artificial podremos protegerlos y ponerlos en valor de manera adecuada", dijo en un comunicado el director del parque de Pompeya, Gabriel Zuchtriegel. "Si se utiliza bien, la IA puede contribuir a una renovación de los estudios clásicos".
Los investigadores señalaron que el proyecto busca hacer que la investigación arqueológica sea más accesible y emocionalmente atractiva para el público, sin perder una base científica.