EFE.- En la última semana, las ventas del escritor de libros infantiles ruso Grigori Oster aumentaron en 500% en la última semana después de que se diera a conocer que sus obras son investigadas por las autoridades del país.
Según informa este martes el periódico ruso Kommersant, citando a la plataforma comercial digital rusa Wildberries, entre el 21 y el 26 de abril las ventas se multiplicaron por seis con respecto al mismo período del año pasado y a más del doble con respecto a los niveles de principios de mes.
El título más popular de Oster es "Consejos dañinos", el cual cuestionado por el jefe del Comité de Instrucción de Rusia (CIR), Alexandr Bastrikin, conocido por su defensa a ultranza de la moral tradicional.
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A su vez, en la red de librerías Chitai-Gorod las ventas de este libro crecieron en 223% respecto a la semana anterior, mientras que las ventas del conjunto de las obras del escritor crecieron en más de 300%.
Enseñanzas cuestionables
Durante una reunión celebrada hace una semana, el CIR denunció que las obras de Oster "contienen enseñanzas cuestionables desde el punto de vista pedagógico".
Según varios medios rusos, el interés de Bastrikin se debe a una denuncia publicada por la exespía rusa y diputada de la Duma o cámara de diputados, María Bútina, que acusó a los libros de Oster de "destruir los cimientos morales de los niños" y contener elementos destructivos.
Entre las obras de Oster citadas por Bútina están "La escuela de los horrores", "El libro sobre la comida sabrosa y sana del caníbal" y el ya mencionado "Consejos dañinos".
Tras la investigación del CIR se tomarán decisiones de carácter procesal, indicaron las autoridades
Por su parte, la editorial ACT, que publica varios títulos del autor, señaló que no ha recibido solicitudes oficiales por parte del CIR y destacó que los libros de Oster llevan ya más de 30 años en su catálogo.
El escritor ruso Denís Dragunski dio un espaldarazo a su colega y afirmó que la literatura no debe ser vista como "una instrucción directa para la conducta".
En los últimos años y especialmente desde el comienzo de la guerra en Ucrania, las autoridades han reforzado notablemente la censura e intensificado la persecución de autores y editoriales por publicación de libros que critican al Kremlin, la campaña militar o apoyan a las minorías sexuales; sus autores han sido catalogados de extremistas, terroristas o agentes extranjeros.