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Marcel Duchamp hizo más que firmar un urinario: el MoMA reivindica el talento pictórico del controvertido artista
Martes 7 de Abril de 2026
ARTE Y CULTURA

Marcel Duchamp hizo más que firmar un urinario: el MoMA reivindica el talento pictórico del controvertido artista

El museo neoyorquino organiza una retrospectiva del creador francés que se hizo famoso por famoso por firmar con seudónimo una pieza de fontanería y mandarlo a una exhibición, pero que hizo muchas otras cosas

Imagen de una de las versiones la obra 'L.H.O.O.Q.' en la primera muestra retrospectiva norteamericana del artista francés Marcel Duchamp en 50 años. Créditos: EFE
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EFE.- A Marcel Duchamp se le reconoce por haber protagonizado un momento que se considera definitorio del arte contemporáneo: compró un urinal y, con el título "Fuente" y la firma "R. Mutt", lo mandó a la exposición organizada por la Sociedad de Artistas Independientes de Nueva York de 1917. 

La obra no fue exhibida ya que, aunque la muestra no tenía jurado, los organizadores hicieron una votación y después un acalorado debate, la rechazaron por, como se suele decir en deportes, "la mínima diferencia": un voto.

A pesar de que "Fuente" se almacenó y luego hasta se perdió, se suele responsabilizar a Duchamp por "imponer" o evidenciar la noción contemporáneo de que el arte sólo puede ser definido como "lo que hace el artista" (o lo que dicen los curadores).

La historia también ha servido para que se difunda la idea de Duchamp era un mal pintor y por eso prefirió mandar el urinal hecho en serie.

Ante eso, el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York ha organizado la retrospectiva más ambiciosa del artista francés Marcel Duchamp (1887–1968) que se muestre en Estados Unidos desde 1973; pero no espera responder si sus pinturas eran arte o no.

Libre de las garras del buen gusto

Con unas 300 obras, la exposición, en la que también participa el Museo de Arte de Filadelfia, rompe el mito de un artista "vago" o inactivo para revelar a un trabajador incansable que, a través de la contradicción, liberó a la creatividad de las garras del "buen gusto".

"Duchamp es uno de los artistas más famosos, pero de los menos conocidos. Queríamos mostrar que no era solo un bromista, sino alguien que trabajó seriamente antes de lanzarse al vacío experimental", señala a EFE Anne Temkin, curadora jefa de pintura y escultura en el MoMA y una de las tres curadoras de la muestra. 

Para contar el extenso recorrido artístico, la retrospectiva hace un itinerario cronológico por las seis décadas de creación de Duchamp para que el público transite por las distintas fases del artista como si fuera una "biografía".

El cuadro que da la bienvenida a los visitantes es "La partida de ajedrez" (1910) un colorido óleo que recrea una estampa familiar en Francia y es la primera obra de Duchamp sobre el ajedrez, un juego que marcaría de manera indeleble su vida y su obra.

"Queríamos quitar el mito de que era un mal pintor", señala Temkin, y explica que Duchamp no abandonó la pintura por falta de talento, sino por una decisión radical: quería alejarse de lo puramente visual —lo que él llamaba arte "retiniano"— para convertir el arte en un acto mental.

Una persona observa una de las obras pictóricas de Marcel Duchamp que se exhibirán a partir de este domingo 12 de abril en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Crédito: EFE

La última imagen que el visitante se lleva es la de Duchamp lleno de arrugas y con el pelo cano, grabado en una película de 16 milímetros en blanco y negro por Andy Warhol en 1966 en Nueva York. 

Humor picante, alter egos y museos en miniatura  

Entre las dos obras hay 66 años y cientos de piezas que se distribuyen por nueve salas, entre ellas muchos ejemplares de su obra más conocida: el urinario titulado "La Fuente".

También hay varias versiones de "L.H.O.O.Q." (1919, un juego de letras que pronunciado en francés, suena igual que la frase "Ella tiene el culo caliente"), que son reproducciones de la Mona Lisa, de Leonardo da Vinci, con bigote y barba de perilla que, según dice el cineasta John Waters en la guía de la muestra, sigue siendo el acto de rebelión más resonante del arte contemporáneo.

"El humor es rebelión; si puedes hacer que alguien se ría de algo que le choca, al menos se detendrá a escuchar", afirma Waters en la audioguía de la muestra.

Duchamp desafió la autoría y la seriedad del arte también a través de su alter ego femenino, Rrose Sélavy (que en francés se lee: "Eros, c'est la vie", juego de palabras entre el dios griego del amor y el deseo, y la expresión francesa "así es la vida"), nombre que usó en varias de sus piezas más icónicas.

Al posar vestido con pieles y joyas en las fotos de Man Ray en 1924, Duchamp demostró que para él la identidad misma podía ser un objeto artístico manipulable. 

La obra " Rueda de bicicleta" en la retrospectiva de Marcel Duchamp en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Crédito: EFE

Para Temkin, el "corazón" de la muestra está en la sala seis, dedicada a "Caja en una maleta" (1935-1941), proyecto en el que, ante la amenaza del fascismo en Europa y el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Duchamp —que había cumplido 50 años y aún no tenía obras en museos— creó "galerías portátiles": maletas con reproducciones en miniatura de toda su obra.

"Fue su manera de hacer su propia retrospectiva cuando ninguno de sus trabajos estaba todavía en un museo real", explican los organizadores en una rueda de prensa a los medios previa a que la exposición abra al público, del 12 de abril al 22 de agosto.