Tras la pandemia de Covid-19, el reciente brote de ébola ha despertado preocupaciones y temores. Sin embargo, los epidemiólogos coinciden en considerar que la expansión de la epidemia fuera de la región centroafricana es muy poco probable.
"La evaluación de riesgo global de la OMS (Organización Mundial de la Salud) sigue siendo baja, y esto se basa en la biología, no en meras garantías", señala Charles Whittaker, profesor de enfermedades infecciosas y vacunología en la Universidad de California en Berkeley en un comunicado de la institución.
Esta evaluación se explica porque "el ébola no se transmite como el SARS-CoV-2. No se propaga por el aire", añade Whittaker.
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Pero sobre todo señala que el contagio "requiere contacto directo con los fluidos corporales de una persona enferma. Y no comienza a transmitirse hasta que las personas presentan síntomas visibles, lo que facilita la detección y el aislamiento de los casos".
Estas son además las razones por las que los contagios de ébola se producen entre el personal de salud que atienden a los enfermos y entre quienes hacen y asisten a los ritos funerarios de quienes mueren por esta enfermedad.
Sin embargo, el riesgo de dispersión, aunque sea bajo, existe, coinciden los expertos. Por otro lado, también consideran que será muy difícil contener la epidemia en la propia República Democrática del Congo.
Aviones, pandemias política
Al ser una cepa menos común del ébola, "el virus Bundibugyo probablemente se había estado propagando sin ser detectado durante algún tiempo antes de ser notificado a la OMS", señalan Julianne Piper, Kelley Lee y Miranda Nonis, epidemiólogas e investigadoras de la Universidad Simon Fraser.
En un artículo publicado en The Conversation, Piper, Lee y Nonis señalan que, como las intervenciones médicas y las pruebas existentes para el ébola son poco efectivas contra el virus Bundibugyo, "en consecuencia, la respuesta a este brote, en cierto modo, ha regresado al punto de partida".
Ponen como ejemplo de medidas mal tomadas, las restricciones impuestas por Estados Unidos a los viajeros procedentes de tres países de África —Congo, Uganda y Sudán del Sur, a pesar de que en este no se han reportado casos—, que ocasionaron que un avión con destino a EU fuera desviado a Montreal después de que se le negara la entrada a un pasajero congoleño.
"En un mundo altamente móvil e interconectado, discriminar a los viajeros por su nacionalidad carece de sentido desde una perspectiva epidemiológica. Como se vio durante la pandemia de Covid-19, estas medidas, a menudo con motivaciones políticas, también pueden alimentar la división, el racismo y la discriminación", señalan las expertas.
Casos viajeros aislados
Hasta ahora, el mayor brote de ébola que ha habido, se produjo en África occidental entre diciembre de 2013 y marzo de 2016. Causó 28 mil 652 contagios y 11 mil 325 muertes en 10 países" africanos, señala que Jia Kangbai de la Universidad de Njala en Sierra Leona.
"El 99% de las víctimas mortales se registraron en Guinea, Sierra Leona y Liberia", añade Kangbai en otro artículo en The Conversation. Whittaker señala que en aquel brote "hubo un puñado de casos importados, a menudo de trabajadores sanitarios que regresaban" a Estados Unidos, mismos a los que se aplicó un "protocolo definido: identificar, aislar, rastrear contactos y tratar".
La estrategia permitió gestionar los casos con éxito sin que la enfermedad se propagara más.
Medidas para el brote actual
Con base en lo anterior, señala que durante la actual epidemia se debe garantizar el seguimiento adecuado de los viajeros que lleguen, "especialmente si la epidemiología sugiere que podrían estar en alto riesgo (debido a sus viajes recientes)", es útil.
"Los controles de entrada pueden detectar casos (o posibles casos) en la frontera, sobre todo porque el ébola no se transmite hasta que las personas presentan síntomas visibles", añade.
Whittaker concluye señalando que es necesario "el seguimiento de 21 días posterior a la llegada de los viajeros procedentes de países afectados, esto constituye una importante medida de protección".
Sin embargo, dado que "el período de incubación del ébola oscila entre dos y 21 días", una persona expuesta al virus en la República Democrática del Congo "puede pasar los controles sin presentar síntomas y desarrollarlos semanas después", por lo que "el seguimiento debe ser exhaustivo".
Cabe añadir que Kangbai el brote de hace más de una década en África Occidental, la mortalidad osciló entre el 40 y el 70 por ciento en los países afectados; para el pequeño número de pacientes evacuados a Europa y Estados Unidos, fue cercana al 20 por ciento.
Enfoques mejor coordinados y basados ??en el riesgo
Las marcadas diferencias en las respuestas al hantavirus y al ébola se deben, en parte, a las deficiencias de larga data en los sistemas globales para prevenir la propagación internacional de enfermedades infecciosas. Si bien los expertos aseguran que estos eventos no representan una amenaza de pandemia, las lecciones de la COVID-19 subrayan que nuestra capacidad colectiva para gestionar los riesgos para la salud pública relacionados con los viajes es un indicador importante de la eficacia futura.
En términos generales, esta es una situación terrible en el este de la República Democrática del Congo y al otro lado de la frontera, en Uganda. Las personas que más me preocupan son las que están viviendo esta enfermedad en primera persona: los trabajadores sanitarios de Bunia, las familias de los pacientes en Goma. Si un caso llega a Estados Unidos, el paciente recibirá atención médica de primer nivel y se romperá la cadena de contagio. Eso es algo con lo que la gente del este de la República Democrática del Congo no puede contar ahora mismo.
¿Serán las restricciones de viaje actualmente vigentes lo suficientemente efectivas para prevenir la propagación a través de los viajeros? ¿Prevé que las restricciones se endurezcan?
Las prohibiciones totales de viajar son un poco más complejas. Si bien podrían tener cierto margen para limitar las importaciones inicialmente, son una herramienta muy poco precisa, y la versión actual es más amplia de lo que justifica la epidemiología y corre el riesgo de comprometer la respuesta.
Las restricciones actuales afectan a los viajeros procedentes de toda la República Democrática del Congo, Uganda y Sudán del Sur. Tratar a Kinshasa, situada en el extremo opuesto del país al foco del brote, de la misma manera que a Bunia, que se encuentra en su epicentro, no es epidemiológicamente correcto. Por eso la OMS se ha opuesto durante mucho tiempo a las prohibiciones de viaje nacionales generalizadas. Estas obligan a las personas a utilizar cruces informales, donde no hay ningún tipo de control. Pueden impedir el paso de personal sanitario y suministros en sentido contrario.