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Orcas residentes del sur tienen capacidad de desarrollar un lenguaje propio y vivir un duelo ante la muerte de sus crías
Martes 9 de Diciembre de 2025
VIDA MARINA

Orcas residentes del sur tienen capacidad de desarrollar un lenguaje propio y vivir un duelo ante la muerte de sus crías

Estos ejemplares en peligro de extinción, que frecuentan las aguas entre el estado de Washington y la Columbia Británica, están llamando la atención por un proceso de duelo colectivo que están viviendo tras la muerte de una cría

Créditos: AP
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Las orcas residentes del sur son un conjunto de ballenas en peligro de extinción que tienen capacidad para comunicarse y desarrollar un lenguaje propio, y en este momento están llamando la atención por vivir un duelo colectivo ante la muerte reciente de la cría de una de ellas, conocida como Tahlequah o J35.

De acuerdo con la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA Fisheries, por sus siglas en inglés), las orcas residentes del sur están en peligro de extinción y solamente hay 73 ejemplares que viajan en tres manadas denominadas J, K y L.

De acuerdo con la institución, “dentro de cada manada hay varias unidades familiares, cada una de las cuales desciende de un único ancestro femenino”.

Además, “los miembros de la manada utilizan chasquidos, conocidos como ecolocalización, para encontrar a sus presas y se comunican entre sí mediante silbidos y llamadas pulsadas”.

Cada manada, detalla, posee un conjunto único de llamadas que se aprenden y se transmiten culturalmente entre los individuos.

“Estas llamadas mantienen la cohesión del grupo y sirven como distintivos familiares. También las utilizan para coordinar las estrategias de caza y trabajar en equipo para capturar presas”.

Duelo colectivo

La orca Tahlequah o J35 acaparó titulares en 2018 por llevar a su cría muerta más de dos semanas y ahora lo está haciendo otra vez tras sufrir de nuevo una pérdida en un ritual de duelo en el que también participan las orcas de su manada, señalaron investigadores.

Tahlequah ha sido vista llevando el cuerpo de la cría hembra fallecida desde el miércoles, según publicó en Facebook el Centro de Investigación de Ballenas con sede en el estado de Washington.

En 2018, los investigadores observaron a J35 empujando a su cría muerta durante 17 días por más de mil 600 kilómetros.

La cría había muerto poco después de nacer, y se vio a la madre y su grupo estrechamente unido de ballenas, turnándose para llevar el cuerpo muerto.

Hace unas dos semanas, el centro de investigación indicó que Tahlequah tenía una nueva cría, pero en Nochebuena expresó su preocupación por ella, con base en su comportamiento y el de su madre.

Para el día de Año Nuevo, funcionarios de NOAA pudieron confirmar que Tahlequah llevaba el cadáver de su cría, señaló Brad Hanson, científico investigador de la agencia federal.

Hanson, que pudo observar su comportamiento desde un bote el miércoles, indicó que J35 llevaba el cadáver de la cría sobre su hocico o sobre su cabeza, y que pareció bucear para recogerlo cuando se hundió. Dijo que la cría sólo estuvo viva “un puñado de días”.

“Creo que es justo decir que está de luto”, observó Joe Gaydos, director científico del programa SeaDoc en la Universidad de California, campus de Davis, sobre Tahlequah.

También se puede observar un comportamiento similar en otros animales con cohesión social que tienen una esperanza de vida relativamente larga, como los primates y los delfines, agregó.

Elevada mortalidad

La mortalidad de las crías es alta: sólo aproximadamente uno de cada cinco embarazos de orcas resultan en una cría que vive hasta su primer año, según el Centro de Investigación de Ballenas.

El director de investigación del centro, Michael Weiss, estimó que sólo el 50% de las crías de orca sobreviven su primer año.

El centro señaló que la muerte de la cría de Tahlequah fue particularmente devastadora, no sólo porque a la larga podría haber crecido para dar a luz y reforzar la población en dificultades, sino porque ella ya ha perdido dos de cuatro crías documentadas.

La población de orcas residentes del sur, que frecuentan las aguas entre el estado de Washington y la Columbia Británica, ha pasado apuros desde hace décadas, y sólo quedan 73 orcas.

Deben lidiar con la escasez de su presa preferida, el salmón Chinook, así como con la contaminación y el ruido de los barcos, que dificultan sus labores de caza. Los investigadores han advertido que están al borde de la extinción.

Se ha observado que otras orcas residentes del sur llevan a sus crías muertas, dijo Weiss, “pero ciertamente no durante tanto tiempo como Tahlequah llevó a su cría en 2018”.

Sin embargo, hubo buenas noticias para la manada J: funcionarios y científicos observaron con vida a otra cría nueva, a la que denominaron J62.

Las orcas residentes del sur están en peligro y se distinguen de otras orcas porque comen salmón en lugar de mamíferos marinos.

Las ballenas individuales son identificadas por marcas únicas o variaciones en las formas de sus aletas, y a cada ballena se le asigna un número y un nombre.

Con información de AP.