El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que la reunión arancelaria entre representantes de Estados Unidos y de China, que acordó con su homólogo chino, Xi Jinping, se celebrará el próximo lunes en Londres.
“El secretario del Tesoro, Scott Bessent, el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y el representante comercial de Estados Unidos, el embajador Jamieson Greer, se reunirán en Londres el lunes 9 de junio de 2025 con representantes de China, en relación con el acuerdo comercial”, dijo en su red social, Truth Social.
Asimismo, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China dijo el sábado que el viceprimer ministro He Lifeng estará en el Reino Unido entre el 8 y el 13 de junio, y añadió que la primera reunión del mecanismo de consultas económicas y comerciales entre China y Estados Unidos se celebraría durante esta visita.
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Los líderes de ambas superpotencias mantuvieron el jueves una llamada telefónica, que el estadounidense calificó de “muy positiva”, en la que se emplazaron a tener un encuentro para trabajar en un pacto comercial después de las tensiones entre ambos países por los aranceles.
“La reunión debería ir muy bien”, añadió el neoyorquino.
Ese intercambio telefónico se produjo después de que la semana pasada el republicano acusara al gigante asiático, sin dar detalles, de vulnerar el acuerdo bilateral de pausas arancelarias alcanzado en mayo tras un encuentro en Ginebra que había servido para aliviar las tensiones entre ambas naciones.
Aun así, ese acuerdo temporal no abordó preocupaciones más amplias que tensan la relación bilateral, desde el comercio ilícito de fentanilo hasta el estatus de Taiwán, gobernado democráticamente, y las quejas de Estados Unidos sobre el modelo económico chino, dominado por el Estado e impulsado por las exportaciones.
Pekín replicó después argumentando que fue Washington quien violó el acuerdo al imponer nuevas restricciones sobre chips o la cancelación de visados a estudiantes chinos anunciada en la última semana.
Ambas potencias habían pactado una tregua arancelaria de tres meses por la que Estados Unidos se comprometía a rebajar sus gravámenes del 145% al 30%, y China del 125% al 10% en un intento por abrir la puerta a un acuerdo más amplio.
Ese acuerdo preliminar desencadenó un repunte global de alivio en los mercados bursátiles, y los índices estadounidenses que habían estado en niveles de mercado bajista o cerca de ellos se han recuperado de la mayor parte de sus pérdidas.
El índice bursátil S&P 500 .SPX, que en su punto más bajo a principios de abril cayó casi un 18% después de que Trump desvelara sus aranceles radicales del "Día de la Liberación" sobre productos de todo el mundo, está ahora solo un 2% por debajo de su máximo histórico de mediados de febrero.
China es el principal productor y exportador de tierras raras del mundo, controlando el 70% del mercado mundial, y ha activado importantes restricciones de exportación que han afectado especialmente a Estados Unidos, a Europa y a países asiáticos.
China considera la exportación de minerales una fuente de influencia. La interrupción de esas exportaciones podría ejercer presión política interna sobre el presidente republicano de Estados Unidos si el crecimiento económico disminuye porque las empresas no pueden fabricar productos derivados de los minerales.
Durante la llamada del jueves, Xi invitó también a Trump y a la primera dama —Melania Trump— a visitar China y este extendió la invitación.
Como presidente, Trump ha visitado China solo una vez, en noviembre de 2017, al inicio de su primer mandato —2017-2021—, antes de que la rivalidad entre las dos mayores potencias mundiales se agudizara hasta las cotas actuales, mientras que Xi visitó a Trump en Mar-a-lago, en abril de aquel mismo año.
En los últimos años, las autoridades estadounidenses han identificado a China como su principal rival geopolítico y el único país del mundo capaz de desafiar a Estados Unidos económica y militarmente.
Con información de Reuters y EFE.