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"Sólo llegamos a Estados Unidos a endeudarnos, necesitamos regresar para poder pagar", dice mexicano que grabó su detención en un restaurante en Pennsylvania
Lunes 8 de Diciembre de 2025
ORIGINARIO DE CHIAPAS

"Sólo llegamos a Estados Unidos a endeudarnos, necesitamos regresar para poder pagar", dice mexicano que grabó su detención en un restaurante en Pennsylvania

El miércoles 18 de junio a las 10:30 de la mañana cuando agentes migratorios rodearon el establecimiento y Agustín decidió grabar cómo ellos y otros 14 empleados fueron aprehendidos en la cocina del lugar

Créditos: Especial
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Agentes migratorios del Servicio de Control de Migración y Aduanas (ICE), realizaron una redada en un restaurante de comida mexicana en Pensilvania para detener a todos los trabajadores, entre ellos al chiapaneco Agustín Gómez López y a su hijo Heriberto Gómez Méndez de 15 años.

El miércoles 18 de junio a las 10:30 de la mañana cuando agentes migratorios rodearon el restaurante y Agustín decidió grabar cómo ellos y otros 14 empleados fueron aprehendidos en la cocina del lugar.

Agustín, originario del municipio de San Juan Chamula, sacó su teléfono celular para registrar el momento en que los agentes entraron al restaurante y les informaron que serían detenidos y después deportados: “¡Hey familia! Está aquí migración. Ya valimos madre. Ya ni modo”, narró en el video que distribuyó a sus familiares en México.

Agustín contó a Latinus que al escuchar las voces de los agentes de ICE todos los trabajadores corrieron a esconderse en la azotea del restaurante, ahí fue cuando se dieron cuenta que decenas de personas habían rodeado el local y que no tenían escapatoria.

Cámaras de seguridad grabaron cómo esos agentes, vestidos de civil, ingresaron a la cocina y sacaron a empujones a los empleados, entre ellos a Agustín y a su hijo Heriberto; y cómo revisaron la cada rincón de la cocina.

“Es una cacería contra los migrantes, solo llegamos a Estados Unidos para endeudarnos y que nos deporten, pues necesitamos regresar para poder pagar”, dijo.

Agustín salió de Chiapas en 2022 y se dirigió a la frontera de Tamaulipas en donde pagó a un coyote (alrededor de 10 mil dólares) para que lo cruzara hasta Tampa, Florida. Logró hacerlo, pero estuvo un año sin trabajo y soportando el hambre. Por lo que decidió trasladarse al norte, a más de mil 800 kilómetros, para establecerse en Pensilvania, en donde encontró el restaurante de comida mexicana que necesitaba empleados.

“No teniamos muchos conocidos para que te conecten rápido en un trabajo y lamentablemente ya cuando me iba acomodando y trabajando bien en el restaurante,  llega la redada. Donald Trump le está dando muy fuerte a muchos paisanos que si trabajan de sol a sol y que no entendemos por qué pasa esto y acaban con el sueño que uno lleva”, dijo.

El sueño americano no se terminó para Agustín

Apenas estaba adaptándose al ritmo de trabajo, ya comenzaba a mandar dinero a su esposa que cuidaba a sus tres hijas en San Cristóbal de las Casas, Chiapas y hasta juntó para pagar al coyote para que su hijo de entonces 14 años lo acompañara y trabajara con él en el mismo restaurante de Pensilvania.

Edición Después de un año con siete meses de arduo trabajo y que a penas comenzaba a afianzarse, la reflexión es muy clara para Agustín, piensa en retomar el sueño americano.

“Tengo ganas de regresarme, ahora no es momento, pero en cuanto se calme, nos vamos a volverlo a intentar.

Tras la detención, Agustín y a su hijo Heriberto fueron trasladados en avión a Houston y  luego a El Paso, Texas, para después enviarlos hacia Ciudad Juárez, Chihuahua en donde le dieron una tarjeta de apoyo con 2 mil pesos para regresar a casa.

“Da un poco de coraje porque apenas estamos acomodándonos en el trabajo cuando te detienen y te mandan de vuelta. Uno lucha por el sueño para ir a buscar lo que uno necesita, se gasta uno mucho dinero y luego que te regresen es un poco duro”.

Agustín anhelaba tener su casa de concreto, logró comprar su terreno en San Cristóbal de las Casas, solo pudo delimitarlo con malla ciclónica, pero no pudo terminar de construir su casa se quedó de madera, y tampoco pudo comprar su terreno para siembra, pero para él y su hijo no fue una batalla perdida y su sueño sigue intacto.

“En Estados Unidos somos los chiapanecos, los mexicanos, los de Guatemala, de muchos lugares los que llegamos a construir la ciudad y lo que esta pasando ahorita es que no hay trabajadores, están asustados. Trabajan solo una o dos veces a la semana, ya solo viven para esconderse, ya no estamos a gusto trabajando tienes que estar escondido, pese a que tienes que ganarte el pan de cada deía, y lo más triste es la familia que está en México; lamentablemente está muy dura la vida también allá”.