Un día antes del ataque armado en una universidad de Utah, la esposa de Charlie Kirk y un amigo le pidieron que tomara medidas adicionales de seguridad ante las visitas que realizaría a distintas escuelas, afirma The New York Times.
De acuerdo con una entrevista que ofreció al medio estadounidense, Erika Kirk narra que se reunieron un día antes del ataque con un líder religioso para compartir la cena y orar por la gira que emprendería Charlie por 20 campus.
Ante la preocupación porque en el último año había recibido amenazas de muerte y tenía que ir resguardado por un equipo de seguridad, su esposa “le imploró” que utiliza un chaleco antibalas.
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El activista político líder de Turning Point USA rechazó lo planteado por su esposa y entonces su amigo le dijo que podría cuidarse con un cristal blindado. Sin embargo, él respondió: “Todavía no”.
Según lo publicado por The New York Times, Charlie Kirk les habría señalado que confiaba en su equipo y que tendría seguridad adicional en el evento.
“La Sra. Kirk, al igual que varios de los colaboradores de su esposo, lo había oído insinuar en ocasiones que su vida podría verse truncada por la violencia”, señala.
¿Cómo recibió la noticia su esposa?
Erika Kirk planeaba acompañar a su esposo a Utah, sin embargo, sus planes cambiaron porque acompañó a su mamá a recibir un tratamiento médico en Phoenix y acordaron que ella estaría con el en su visita a la Universidad Estatal de Colorado.
Ella narra al medio que a las 11:23 de la mañana recibió una llamada del asistente de Kirk, Michael McCoy, quien gritó: “¡Le dispararon!”.
Entonces, la trasladaron en el avión rentado de Charlie Kirk a la ciudad de Provo, pero él fue declarado muerto mientras ella estaba en el aire.
"Miraba las nubes y las montañas (..) era un día espléndido, y pensé: Esto es exactamente lo que vio por última vez”, señaló.
Al llegar al hospital, ella pidió ver el cuerpo de su esposo y afirma que lo encontró con “una media sonrisa cómplice, como la de la Mona Lisa. Como si hubiera muerto feliz. Como si Jesús lo hubiera rescatado. Llegó la bala, parpadeó y estaba en el cielo”.
Entonces se despidió de él con un beso, ya que no lo hicieron cuando salieron de casa en la mañana.