AP.- Los agentes de la administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés) podrían recibir el lunes sus primeros cheques de pago completos tras más de seis semanas, tras que el presidente Donald Trump firmara el viernes una orden ejecutiva en la que instruyó al secretario de Seguridad Nacional a pagarles de inmediato.
Pero expertos en viajes y líderes sindicales señalan que las enormes filas de seguridad en algunos aeropuertos de Estados Unidos no desaparecerían de la noche a la mañana y podrían prolongarse hasta la próxima semana o más, mientras los trabajadores de la TSA esperan el pago atrasado, los aeropuertos evalúan su dotación de personal y el Congreso sigue enfrentado por la financiación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés).
“Hasta que los cheques estén realmente en manos de la gente, podríamos seguir viendo algunos de estos problemas de personal”, señaló Eric Rosen, director de contenido de viajes de The Points Guy, un sitio web de información de viajes.
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"Pero creo que (la orden ejecutiva) es una buena noticia para los agentes de la TSA y para el público que vuela. Y ojalá que el dinero empiece a fluir rápido y la gente pueda volver al trabajo".
Se avecinan las vacaciones de primavera en distritos escolares y universidades de todo el país, y los viajes también aumentan en los días cercanos a festividades como la de Pascua.
A la espera de los cheques de pago
El personal de la TSA ha trabajado sin sueldo desde el 14 de febrero , cuando el Departamento de Seguridad Nacional quedó sin financiación debido a una disputa en el Congreso sobre las operaciones federales de migración.
A medida que avanzaba el cierre parcial del gobierno, el más largo registrado hasta la fecha, algunos de los agentes que revisan a los pasajeros y el equipaje se ausentaron de turnos programados; la inasistencia de varias millas de ellos en un día determinado fue suficiente para provocar esperas de horas y el cierre de carriles exprés en aeropuertos de Houston, Atlanta, New Orleans, Nueva York y otros lugares.
Trump firmó la orden ejecutiva después de que los republicanos de la Cámara de Representantes rechazaran un proyecto de ley que el Senado aprobó a primera hora del viernes y que habría financiado a la TSA, la Guardia Costera de Estados Unidos y la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias, pero no al Servicio de Migración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) ni a la Patrulla Fronteriza.
Caleb Harmon-Marshall, exagente de la TSA que dirige un boletín de viajes llamado Gate Access, comentó que los agentes con los que habla quieren recibir rápidamente todo su pago atrasado porque tienen dificultades para pagar sus cuentas y están acumulando deudas, además de recargos por mora y cargos por intereses.
Al mismo tiempo, manifestó que no cree que la situación de personal en los aeropuertos mejore de manera significativa hasta que los agentes puedan tener la certeza de que seguirán cobrando y de que sus ingresos no volverán a suspenderse por una falta de acuerdo en el Congreso.
“Con suerte, con esta orden ejecutiva, el alivio sí llegará”, dijo. "Creo que lo que quieren es saber por cuánto tiempo, porque si es sólo por un período de pago, no es suficiente para que regresen. Tiene que ser un pago extendido para que vuelvan o quieran quedarse ahí", agregó.
Harmon-Marshall estimó que los viajeros preocupados por pasar el control de seguridad para vuelos próximos deberían prever filas más largas durante otra semana o dos.
“Este ir y venir sobre todas estas decisiones cambiantes confunde a los agentes de la TSA, así que posiblemente estén pensando: 'OK, ¿nos van a pagar o no?'”, señaló.
La Casa Blanca indicó que el dinero para pagar a los empleados de la TSA provendría de una ley de recorte de impuestos que Trump promulgó el año pasado, la cual canalizó miles de millones de dólares en fondos adicionales hacia el DHS. Ese dinero ha permitido pagar a los agentes del ICE durante el cierre de la agencia.
Johnny Jones, secretario-tesorero de la división de trabajadores de la TSA del sindicato Federación Estadounidense de Empleados del Gobierno, dijo que el pago para los trabajadores de la TSA a partir del lunes sería bien recibido, pero que el Congreso necesita acordar un proyecto de ley que ponga fin al cierre del DHS.
“Supongo que la medida es buena para el presidente, pero, por otro lado, tenemos mucha gente que no tiene nada, y no sé si esto va a arreglarlo”, dijo Jones.
Evaluación de la escasez de personal
Los aeropuertos en los que los pasajeros formaban filas de revisión que congestionaban las áreas de facturación o que llegaban demasiado temprano para sus vuelos tendrán que decidir si reabren los puntos de control o carriles de servicio acelerado que cerraron o consolidaron por falta de personal suficiente.
Unos cuantos aeropuertos registraron tasas diarias de inasistencia de agentes de la TSA del 40%. El pasado jueves, a nivel nacional, más del 11.8% de los empleados de la TSA programados faltaron al trabajo, la cifra más alta hasta ahora, informó el departamento el viernes.
Casi 500 de los aproximadamente 50 mil agentes de la oficina renunciaron desde que comenzó el cierre, según el DHS. Ha Nguyen McNeill, administradora interna de la TSA, dijo a legisladores el miércoles que algunos de los que se ausentaron de sus turnos en las últimas semanas también podrían dejar el puesto.
Es probable que la contratación sea más difícil después de las perturbaciones personales y públicas que han provocado el cierre, afirmó.
“Además de que el cierre reduce el número de candidatos interesados, a aquellos a quienes logramos contratar se les exige completar de cuatro a seis meses de capacitación antes de que estén certificados para trabajar en los puntos de control”, dijo McNeill.
El experto en seguridad aérea Sheldon Jacobson, cuya investigación contribuyó al diseño de TSA PreCheck, dijo que no cree que los viajeros con viajes planeados deban entrar en pánico. Señaló que las esperas de 3 y 4 horas en Atlanta, Houston y New Orleans fueron casos atípicos.
“En muchos de los aeropuertos que observa, los retrasos son bastante típicos”, afirmó.
Jacobson también señaló que el número de agentes de la TSA que han renunciado desde mediados de febrero no es mucho más alto que la tasa normal de rotación del puesto, que ronda el 8%.