EFE.- En los próximos días se espera que comience la salida de alrededor de 400 médicos cubanos de Guatemala después de que el gobierno que preside Bernardo Arévalo de León decidiera prescindir de sus servicios y culminar unilateralmente un acuerdo que se mantuvo vigente con la isla por varias décadas.
El adiós del equipo cubano fue divulgado en febrero por el gobierno con un plan de relevo programado a partir de abril para sustituir a los 412 integrantes de la brigada médica de la isla por profesionales nacionales, tras 28 años de cooperación ininterrumpida.
La estrategia, diseñada por el Ministerio de Salud guatemalteco, contempla que la salida de los cooperantes —333 médicos y el resto personal técnico y administrativo— se realice de forma escalonada entre abril y diciembre de este año.
Te podría interesar
"El acuerdo es que ya no regresarían porque es parte de la planificación de ir fortaleciendo la red de servicios con talento humano nacional", explicó a EFE el doctor Luis Enrique Castellanos, director de Redes Integradas de Servicios de Salud del ministerio local.
Según el funcionario, las condiciones del país han cambiado desde la llegada de la brigada en 1998 tras el paso del huracán "Mitch", que dejó desolación en todo el territorio guatemalteco con casi 300 muertos, desencadenando el arribo de la asistencia cubana.
Es por ello que, como señala Castellanos, el Ministerio de Salud impulsa un plan de sustitución que garantizará que "los servicios de salud no se queden sin la prestación" que actualmente recae en los médicos cubanos.
Su labor principal ha sido la medicina general y ginecología en zonas donde, según Castellanos, "en su momento no había capacidad para llegar" por parte de médicos locales, con convenios para los cubanos que establecían períodos de servicios de tres años para profesionales y dos años para técnicos.
Según cálculos de organismos independientes, el Ministerio de Salud de Guatemala cuenta con uno de los presupuestos más bajos de la región y su sistema sanitario carece del personal y de la infraestructura necesaria para atender a los 18 millones de habitantes del país centroamericano.