Escrito en MÉXICO el
El asesinato de Bernardo Bravo, líder limonero en Michoacán, reveló la falla en la estrategia de seguridad contra las extorsiones del crimen organizado: es reactiva y no preventiva.
Al informar que una persona detenida por ese crimen estaba identificado como extorsionador de agricultores, el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, abrió una pregunta inevitable: si ya sabían qué hacía esa persona, ¿por qué no lo habían agarrado antes?