Cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció la construcción del Tren Maya, prometió que los principales beneficiarios serían las comunidades indígenas que se encuentran en la ruta del megaproyecto.
En medio de la selva maya, se trazó una ruta de mil 500 kilómetros a través de cinco estados del sureste de México, donde se concentran algunas de las regiones más pobres del país.
A la fecha, la obra ha costado más de 500 mil millones de pesos y a casi dos años de la inauguración parcial del tren, en diciembre de 2023, la inversión millonaria no ha llevado el crecimiento prometido a las localidades aledañas.
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