Fernando del Collado conversa con Brenda Valenzuela Gil, la madre del joven desaparecido Carlos Emilio, quien llama a la presidenta Sheinbaum a que termine por voltear a ver lo que están viviendo miles de madres de hijos desaparecidos en todo el país y le pide que “al menos por un instante se ponga en el lugar de mi hijo, en el terror que debe estar viviendo”.
Desde el secuestro de su hijo en Mazatlán, Sinaloa, y a pesar de que Brenda Valenzuela le ha solicitado a la presidenta su atención e incluso le ha enviado cartas públicas, la respuesta ha sido el silencio e indiferencia, “duele que nuestra confianza esté puesta en las personas que un día elegimos y hoy no hay más que hermetismo y silencio”, reclama.
A Carlos Emilio Galván Valenzuela se le vio por última vez el pasado 5 de octubre cuando se dirigía al baño del establecimiento "Valentinos" en el puerto de Mazatlán. A 50 días del secuestro ni el gobernador de la entidad, Rubén Rocha Moya; ni la encargada de la fiscalía estatal, Claudia Sánchez, los han recibido ni terminado por esclarecer o lograr algún avance que lleve a la liberación de su hijo, “el nulo trabajo del gobierno habla por sí solo”, reclama.
Para Brenda, “México está en guerra y desbordado”. Y Sinaloa, añade, “es una representación de la guerra” y “no quisiera pensar que este gobierno trabaja para el crimen”. Es directa: “es inhumano proteger intereses personales por encima de la vida de mi hijo”, reclama.
Brenda Valenzuela señala que “no es tiempo de normalizar ni de acostumbrarnos a la violencia ni a las desapariciones” que azotan al país. La presidenta debería entender “que los derechos fundamentales son la vida y la libertad”, recuerda.
Y reclama las mentiras desde el gobierno, la falta de avances, la indolencia y frialdad que “la hace desconfiar y pensar en una posible colusión”. Añade que “no hay manera de enfrentar las mentiras del gobierno” y tienen que “cargar con el dolor y seguir”. El gobierno, sentencia “nos cree inferiores y sin poder”.
Con todo, Brenda sostiene que “sí hay poder que detenga al crimen”, ya que “habemos mucha ciudadanía buena”.