Tras haber sido atacada con ácido sulfúrico casi 100% puro el 9 de septiembre de 2019, el caso de la saxofonista María Elena Ríos ha sido presentado a dos gobernadores de Oaxaca, tres fiscales, tres presidentes de tribunales y nueve jueces.
Seis años después, sus cinco agresores, dos actores intelectuales y tres materiales no han recibido sentencia condenatoria.
Además, la saxofonista ha acudido a congresos locales y el Congreso de la Unión a promover una legislación en contra de este delito, también habló con Claudia Sheinbaum cuando era candidata a la presidencia a través de la vicecoordinador de Morena, Gabriela Jiménez.
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Por eso, cuando se le preguntó en la Cámara de Diputados, ¿cómo quieres denominar a tu conferencia? No lo dudó: “Ley Malena: Una lucha que resiste en la piel”.
“La prueba del delito la cargamos en la piel misma”, enfatizó en su intervención, cada día la tenemos que enfrentar en el espejo”, afirmó.
A la fecha, la Ley Malena promovida por la también defensora de derechos humanos y de la infancia, se ha aprobado en 18 entidades del país, con la intención, entre otras, de que se reconozca el concepto de violencia ácida en la Ley General de Acceso a las Mujeres para una vida Libre de Violencia.
El día que fue atacada con ácido, María Elena, Malena para su familia y amistades, se refugió en su madre, quien luego de soltarla presentó también daños por el químico: quemaduras de segundo y tercer grado.
El principal acusado, el que ella denunció con nombre y apellidos: Juan Antonio Vera Carrizales, exdiputado en Oaxaca, además de su hijo, del mismo nombre, quienes pagaron a unos albañiles 30 mil pesos para arrojarle al rostro ácido sulfúrico, luego de dar su dirección y llevar fotografías de María Elena.
Uno de los agresores fue asesinado, pero la fiscalía de esa entidad no notificó a la víctima, los albañiles en prisión preventiva justificada, mientras su hijo sigue prófugo.
En tanto que Vera Carrizales, expareja de la saxofonista fue trasladado de un penal el pasado 2 de diciembre a un hospital privado con el argumento de atenderlo de una hemorroide y presión alta.
“Me enteré 17 días después, no me avisó la fiscalía, a pesar de ser tercera interesada, ni el tribunal me notificó, por lo que fui a buscarlo junto con mi hermana”, comentó en su exposición.
Narró que fue a buscar a su agresor al hospital, “solamente para ser violentada porque uniformados de la policía estatal pidieron apoyo de la Guardia Nacional, ´porque hay dos pinches viejas que quieren que las levanten’.
“Hasta el momento, no se me ha permitido ver el expediente médico del agresor”, relató en su conferencia magistral por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las mujeres en el recinto legislativo de San Lázaro.
A la fecha, subrayó María Elena, “estoy buscando justicia, porque los agresores siempre van a apostar al cansancio de la víctima, no hay una estructura sólida en la fiscalía que permita agilizar el proceso”.
“Hay trabajadores que se van, unos que fallecieron en el Covid, y a la hora de llevar las audiencias faltan peritos, otros ya no trabajan en fiscalía, otros no quieren declarar por miedo al agresor, o porque recibieron dinero, en un modus operandi que busca ahorcar a la víctima”, detalló.
María Elena remarcó su realidad tras el ataque con ácido: “Nadie e va a devolver la piel con la que nací, pero debe haber justicia porque un agresor no te define”.