Alejandro Gertz Manero fue designado en 2019 como el primer fiscal general autónomo de México. Su nominación, propuesta por Andrés Manuel López Obrador y avalada por el Senado, lo colocó al frente de la Fiscalía General de la República (FGR) para el periodo 2019-2027.
Su elección fue presentada como un parteaguas para consolidar una procuración de justicia independiente, aunque muy pronto su figura quedó envuelta en polémicas públicas, disputas políticas y cuestionamientos sobre el uso del poder institucional.
Al igual que otros integrantes del círculo cercano a la llamada Cuarta Transformación, la opulencia no fue un obstáculo para Gertz Manero. Investigaciones periodísticas de El País revelaron que el fiscal es propietario de por lo menos cuatro inmuebles de alto valor en Madrid e Ibiza, España, cuyo valor conjunto supera los 113 millones de pesos. Estas propiedades incluyen departamentos en zonas de alta plusvalía como la calle Serrano y la isla de Ibiza, adquiridas mediante sociedades instrumentales o compras directas.
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La huella inmobiliaria del fiscal no se limita a Europa, también cuenta con propiedades en zonas exclusivas de Estados Unidos y Francia.
En México, además, conserva residencias y oficinas de alto valor registradas a su nombre o al de familiares cercanos.
Gertz es también conocido por su afición a los autos de lujo. Adquirió más de 120 vehículos, incluyendo modelos Rolls Royce y Mercedes-Benz.
Su estilo de ejercer el poder también ha sido motivo de controversia. Durante el sexenio de López Obrador sostuvo un enfrentamiento público con Santiago Nieto, entonces titular de la Unidad de Inteligencia Financiera. Ambos se acusaron mutuamente de enriquecimiento ilícito y se filtraron informes patrimoniales que alimentaron una guerra política dentro del gabinete de seguridad.
Otro de los casos polémicos es del Emilio Lozoya, exdirector de Pemex de 2012 a 2016 en la administración de Enrique Peña Nieto.
Otra confrontación notable ocurrió con Julio Scherer Ibarra, exconsejero jurídico de la Presidencia. Scherer acusó a Gertz Manero de fabricar carpetas de investigación por venganza personal y de utilizar la FGR para presionar a empresarios que no cedían a determinadas negociaciones en litigios privados.
La actuación de Gertz también alcanzó al sector académico. En 2021, la FGR impulsó un proceso penal contra 31 científicos y exfuncionarios del CONACYT, tras una disputa originada porque el Sistema Nacional de Investigadores se negó a ratificar al fiscal como Investigador Nivel III, el grado más alto. La denuncia fue considerada un exceso por la comunidad académica, y finalmente los jueces federales desecharon las acusaciones por falta de sustento.
Incluso figuras del espectáculo han enfrentado su poder. En el año 2000, cuando Gertz era secretario de Seguridad Pública de Ciudad de México durante el gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas, emitió una orden de aprehensión contra la actriz Silvia Pinal, quien debió salir del país para evitar la detención. Fue exonerada posteriormente mediante amparos y acreditación de pruebas.
El episodio más polémico, sin embargo, ocurrió dentro de su propio entorno familiar. En octubre de 2020, Gertz acusó a Laura Morán y Alejandra Cuevas —esposa e hijastra de su hermano Federico— de presunta responsabilidad en su muerte. Tras dos años de litigios, la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó en marzo de 2022 que las órdenes de aprehensión eran inconstitucionales y carentes de sustento, lo que obligó a liberar a Cuevas y archivar el caso. El asunto provocó cuestionamientos sobre el uso personal de la FGR.
Uno de sus últimos casos es el de Rául Rocha dueño de Miss Universo acusado de tráfico de drogas, tráfico de armas y "huachicol".
La trayectoria profesional de Gertz es extensa. Ingresó en 1974 a la entonces Procuraduría General de la República y en 1975 ya ocupaba la Oficialía Mayor. En 1998 fue designado secretario de Seguridad Pública del entonces Distrito Federal por Cuauhtémoc Cárdenas. Más tarde, entre 2009 y 2012, fue diputado federal por el partido Convergencia (hoy Movimiento Ciudadano), y también desarrolló una carrera académica: fue rector de la Universidad de las Américas en la Ciudad de México y presidió la Federación Mexicana de Instituciones Particulares de Educación Superior.
Aunque su llegada a la Fiscalía General se presentó como una oportunidad para profesionalizar la procuración de justicia, las múltiples controversias, disputas internas y acusaciones de abuso de poder han convertido a Alejandro Gertz Manero en una de las figuras más controvertidas del sistema judicial contemporáneo en México.