Por unanimidad y con dispensa de trámites, el pleno del Senado aprobó por unanimidad expedir la Ley General de Economía Circular y reformas a la Ley General de Equilibrio Ecológico.
En el último día de sesiones del periodo ordinario, el dictamen fue aprobado en términos de la minuta de la Cámara de Diputados por unanimidad de 111 votos de todos los partidos.
Configura un nuevo andamiaje normativo en materia de economía circular, transición energética y mitigación del cambio climático, necesarias para reducir la extracción intensiva de recursos, minimizar la huella de carbono y fortalecer la resiliencia productiva.
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En tribuna, el senador del PAN, Francisco Ramírez Acuña, dijo que estas reformas buscan mitigar las descargas de aguas residuales, las emisiones contaminantes, el adaptarse a prácticas e incentivos para reutilizar, reciclar, renovar y tratar la basura y las aguas negras en todos los procesos productivos de gestión pública y de consumo doméstico.
“Todas estas medidas, identificadas desde la perspectiva de la economía circular, persiguen diversos beneficios: reducir la explotación de materias primas, extender la vida útil de los productos de consumo a los dispositivos y las máquinas de producción, abatir la producción de desechos sólidos, así como utilizar los desechos orgánicos en la producción de alimentos y reciclar el agua para el consumo humano, agrícola e industrial”, expresó.
La senadora del PRI, Carolina Viggiano, dijo preocuparle que un proyecto tan bondadoso pueda tener dificultades presupuestales.
“Es un proyecto bueno de la presidenta, tiene una buena funcionaria federal, pero no tenemos buenos interlocutores confiables en lo estatal. Y hay que tratar con cuidado a nuestras comunidades afectadas”, sostuvo.
La senadora del PVEM, María del Rocío Corona, planteó que la economía circular es la respuesta a este desafío, propone un cambio profundo en el diseño y uso de productos, creando un flujo continuo en donde nada se desperdicia y todo mantiene su valor.
Indicó que la Organización Internacional del Trabajo, la OIT, calcula que la transición hacia un modelo circular podría generar 24 millones de empleos en la economía verde en todo el mundo.