Escrito en MÉXICO el
Hoy, Jesús Silva-Herzog analiza el impacto del ataque contra dos colaboradores de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, y destaca la ilusión que se disuelve en los ciudadanos que pensaban que la Ciudad de México es un refugio alejado de la barbarie del resto del país.
El columnista afirma que se ha terminado con la política de “abrazos, no balazos” en el sexenio de Sheinbaum, aunque no se haya hecho una declaración formal.
Ante esto, Silva-Herzog consideró necesario que los funcionarios públicos cuenten con una razonable protección personal y puntualizó que esto no es un lujo ni una parafernalia.