Un grupo de 33 técnicos tienen tres horas para adentrarse en los túneles del Metro de la Ciudad de México con la ardua y técnica tarea de darle mantenimiento a las vías para que el tren circule con seguridad para sus más de tres millones de usuarios diarios.
La autorización llega desde la central de operaciones a la 1:16 de la madrugada, sólo 40 minutos después de la circulación del último tren. A partir de ese momento, los técnicos ajustan sus botas aislantes, se colocan su casco y cargan sus herramientas para perderse en la oscuridad.
Diariamente, este grupo de expertos tienen bajo su responsabilidad un tramo de una estación, mil 200 metros de vía, de los 226 kilómetros totales. Sus trabajos van desde estudios topográficos para medir niveles de los rieles; engrasar las barras guía donde circulan las llantas del tren, cambiar pernos y aislantes, hasta soldar y aceitar cada pieza con lo que se brindan medidas de seguridad.
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Miguel Vázquez Magaña, líder del grupo de personas de mantenimiento, explicó que estos trabajos son la columna vertebral del sistema de transporte con 55 años de servicio. Con su profesionalismo, dicen los técnicos, buscan superar las carencias de materiales e insumos.
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