El coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal Ávila, advirtió este viernes que Morena enfrenta el desafío de “fortalecer su cohesión interna, institucionalizar su vida orgánica, y evitar divisiones que podrían debilitarlo”.
“La historia muestra con nitidez cómo las divisiones internas y el sectarismo, cuando se anteponen a la construcción de consensos, pueden corroer proyectos políticos, incluso en sus momentos de mayor fuerza”, destacó.
En un video transmitido durante el Foro Jóvenes Dialogando por el Segundo Piso de la Transformación, edición septiembre alertó: “Tenemos que cuidarnos, como movimiento político, amplio y plural, Morena enfrenta un problema, una crisis de crecimiento”.
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“La fractura de las causas suele llegar no por la fuerza de los adversarios, sino por la incapacidad de un movimiento para procesar sus discrepancias sin romper su cohesión”, aseguró.
Monreal Ávila dijo que “cuidando los principios, el partido no enfrenta sólo la tarea de afiliar a más militantes, sino también la de incorporar plenamente a las figuras y liderazgos que en los últimos años se han sumado al movimiento”.
“Tratar a estos actores como simples compañeros de viaje o relegarlos en las decisiones estratégicas sería repetir los errores de las viejas organizaciones de izquierda, en las cuales el sectarismo termina por fragmentar proyectos colectivos”, recordó.
El líder de los diputados de Morena mencionó que la amplitud que ha permitido a su partido “convertirse en la principal fuerza política, exige encontrar un equilibrio entre sumar actores diversos y al mismo tiempo preservar los principios rectores que dan identidad y sentido a su proyecto”.
“No olvidemos que Morena surge como un partido movimiento que recoge causas de anclaje histórico. Su pluralidad no es una anomalía, forma parte de su identidad y de la historia que lo vio nacer”, abundó.
Monreal Ávila consideró que “los documentos fundacionales del partido ofrecen una brújula clara. Establecen que Morena es un movimiento basado en la honestidad, la austeridad, la inclusión y el respeto a la voluntad popular”.
Estos principios no son un adorno discursivo, deben de asumirse en forma permanente porque son el marco que permite que la pluralidad no se traduzca en corriente que se devoren entre sí, sino en un proceso común en el que las distintas voces convivan sin perder identidad”, apuntó.
El también presidente de la Junta de Coordinación Política añadió que “la naturaleza plural incluyente de Morena tiene que ayudarnos a que usemos las vías posibles para consolidar en la práctica la estabilidad de nuestra vida interna”.
“La cohesión real no surge de uniformar, sino de construir un proyecto común en el que trayectorias diversas puedan convivir bajo principios compartidos que otorgan sentido y pertenencia al movimiento”, expresó.
Monreal Ávila resaltó que en nuestro país, “diversos proyectos que surgieron como referentes de la izquierda comenzaron a debilitarse cuando la multiplicación de corrientes internas derivó no en una diversidad integradora, sino en disputas permanentes y en el dominio de un grupo sobre los demás”.
“Las decisiones estratégicas privilegiaron acuerdos coyunturales y cálculos pragmáticos, mientras se relegaron voces cuyas aportaciones habrían podido contener la futura debacle adaptada en nombre de la gobernabilidad interna”, remarcó.