EFE.- La presidenta Claudia Sheinbaum reivindicó este martes la necesidad de que el país defienda soberanía nacional y destacó el papel histórico de las Fuerzas Armadas en mantener este deber patriótico.
“México debe cuidar celosamente su soberanía, porque a lo largo de la historia las amenazas a nuestra independencia no siempre vinieron de fuera, sino también de quienes abrieron la puerta a la injerencia extranjera”, enfatizó la mandataria durante su discurso con motivo del 111 Aniversario de la Fuerza Aérea Mexicana en la base aérea de Santa Lucía a las afueras de la capital mexicana.
En el acto conmemorativo, la mandataria destacó el papel de la Fuerza Aérea al señalar que “no es una institución distante, es una institución cercana, profundamente arraigada en el sentir popular”.
La declaración de la mandataria ocurre en el marco de los amagos del gobierno de Estados Unidos, encabezado por Donald Trump, de intervenir en el país para atacar a los cárteles.
La Fuerza Aérea Mexicana tiene sus orígenes en 1915 durante la Revolución y desde 1944 cuenta con rango constitucional como fuerza armada, participando incluso en la Segunda Guerra Mundial con el Escuadrón 201 en el Pacífico, uno de los episodios históricos que marcaron su institucionalización y prestigio en el país.
Por su parte, el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, defendió en su discurso el papel de las Fuerzas Armadas como garantes de los pilares del Estado, al señalar que “la integridad, la independencia y la soberanía” son fundamentos que sostienen la viabilidad nacional y que deben ser salvaguardados por las instituciones militares.
El general también destacó la dimensión internacional de la cooperación en defensa, en particular con Estados Unidos, al afirmar que “el vínculo que mantenemos con el Departamento de Guerra de Estados Unidos a través de su Comando Norte es sólido y fuerte”, basado en valores compartidos como “el honor, la lealtad, el respeto y el patriotismo”.
Agregó, asimismo, que esta relación se sustenta en principios de política exterior mexicana como “la reciprocidad, responsabilidad compartida y diferenciada, confianza mutua y respeto a las decisiones y a la soberanía territorial”, lo que permite alcanzar “objetivos comunes en beneficio de la población de ambos países”.