Las vibraciones, golpes y movimientos que se registran durante el paso de los trenes en la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México han reactivado la preocupación entre usuarios y trabajadores, a un año de la reapertura del tramo elevado rehabilitado.
A lo largo de los seis kilómetros que van de Tezonco a Tláhuac, persisten anomalías que recuerdan fallas estructurales previas y alimentan el temor de un nuevo riesgo operativo en la llamada Línea Dorada.
Trabajadores del sistema describen una secuencia constante de sonidos y golpeteos, particularmente entre Zapotitlán y la terminal Tláhuac, donde incluso los vagones llegan a ladearse.
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Las fallas no son nuevas. Documentos técnicos del propio Metro, elaborados desde 2014, reconocían problemas de geometría en las curvas del tramo elevado que provocaban oscilaciones y vibraciones, recomendando revisiones periódicas. Aunque tras el colapso en 2023 se reforzó la estructura metálica, el defecto de diseño persiste.
Hoy, el desgaste en los rieles es más evidente y los trabajadores operan bajo protocolos de precaución.
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