Este es el caso de Carlos José y Kevin Ariel Lara que expone una de las caras más crudas de la migración forzada: el reclutamiento de jóvenes centroamericanos por parte del crimen organizado en México.
Los hermanos hondureños llegaron al país con la intención de continuar su camino hacia Estados Unidos, pero fueron engañados con falsas ofertas de empleo y terminaron en manos del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Lo que comenzó como una búsqueda de oportunidades se transformó en un secuestro prolongado y trabajo forzado, luego de que fueran trasladados a Jalisco y privados de su libertad durante varios meses.
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Los jóvenes fueron rescatados tras una denuncia anónima y la intervención de un colectivo de madres buscadoras.
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