La mañana de este jueves, durante la formación de custodias asignadas al penal femenil de Santa Martha Acatitla, la orden de la comandante Jessica Avilés fue clara: “que comience la cacería”, para que se pusieran a las órdenes de reclusas de origen colombiano, quienes llevan a cabo extorsiones, golpizas y la venta de droga.
Avilés, quien fue sancionada hace seis años por haber intentado extorsionar a Edén Guadalupe Villarreal, alias "La Teniente" y su esposa, explicó a las 30 custodias, que pidió a autoridades uniformadas de la penitenciaría varonil que se encuentra a un lado, que distraiga a las autoridades, en lo que ella llamó “la cacería”.
“El comandante del penal varonil mandó incendiar la sala 2 asignada a la visita donde asignó los dormitorios y rondines para revisión”, explicó a Latinus, “Mónica”, nombre modificado de una custodia del penal porque pidió el anonimato a través de una llamada.
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Mónica aseguró que al romper la formación, la comandante Avilés dijo, “que comience la cacería”.
“Comenzar la cacería fue para entrar al dormitorio A y ponernos al servicio de las internas Mónica Portela, Karla de León, para que nos den las indicaciones, de quiénes son las internas que no trabajan para ella, que tenemos que retirar de los dormitorios”, explicó.
Molesta, Mónica dijo que “ahora como elemento de seguridad, ahora tengo que seguir las indicaciones de dos internas, que son socias de mi comandante”.
“Ese fue el comienzo de la cacería, con el lujo de violencia que se nos pidió, quitarles sus pertenencias, les tiran producto de venta, toda la comida que tengan, todo eso, fue los botes de basura”, detalló.
En el penal femenil de Santa Martha, las Personas Privadas de la Libertad (PPL) pueden vender comida tras obtener un permiso que obtienen tras pagar varias extorsiones a autoridades tanto administrativas como uniformadas.
“A partir de ahora”, explicó la custodia Mónica, “estos pagos se van a hacer directamente a las reas colombianas; además van a cobrar de 80 a 100 pesos a cada interna que quiere salir a recibir a familiares o amigos a la visita”.
A su vez, con el permiso de la comandante Avilés, las colombianas “asignan a internas que están a su servicio a las entradas de las salas de visita, de los dormitorios con navaja en mano a cobrar”.
“A las que salgan a trabajar o las que reciben a su visita”, aseguró la custodia.
La custodia Mónica pidió el apoyo de autoridades de la CDMX y federales, como el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, “porque nosotras somos las que estamos corriendo el riesgo”.
“Porque nosotras estamos entrando a ejecutar sus indicaciones de ella y de las internas, que trabajan con ella. Este el comienzo de su cacería, pero no nada más fue para las internas, también nos puso a nosotras una soga en el cuello ”, advirtió.
Con la comandante Avilés, quien regresó al penal de Santa Martha el 25 de septiembre de 2025, también operan las internas Maribel Niño, quien encabeza las golpizas contra otras reas, además de Teresa Carapia y Érica Valadés.
“Lucy”, otra uniformada quien también pidió secrecía por temor a represalias explicó que “están alterando a la población del penal para que nuestra comandante y la directora Magaly Morales, den la indicación de que hay intento de motín”.
“La directora Morales es suplente porque ella también viene del centro de Tepepan, junto con todo el personal de seguridad que son todas las comandantes”, añadió.
Avilés, quien era “tropa”, fue designada comandante por primera vez tras su reasignación al penal femenil de Tepepan, incluso, cuando regresó a Santha Martha Acatitla, pidió el traslado de varias internas.
Lucy informó que hasta el mediodía de este jueves, “todas las internas que no forman parte de la nómina de mi comandante, se lo cuento con las palabras que nos dio la indicación: ‘se les va a pisotear, hasta que revienten’.
“Eso tenemos que hacer hasta que le paguen, o hagan lo que ella está buscando provocar, que es un mitin”; agregó.
—¿Para qué argumentar que hay un motín?”, se preguntó a Lucy.
La custodia Lucy comentó que ella así no podría ser destituida o cambiada como administraciones pasadas, con una mancha en su historial”.
En los últimos cuatro meses, internas y sus familiares han promovido denuncias ante la Comisión de Derechos Humanos de la ciudad de México en contra de la comandante Avilés, además de distintos amparos para evitar que haya reasignaciones a dormitorios donde se encuentran las reas consumidoras o de mayor peligrosidad.
Aunque a partir de este jueves, las custodias comentaron que los amparos ya no serán promovidos a través del área jurídica del penal, sino solamente por medio de las internas colombianas.
“Los familiares han presentado denuncias por los cobros, por las muertes, por todo lo que está adentro, ella no se quiere arriesgar a terminar en las redes sociales como las antiguas comandantes”, consideró.
De hecho, los cambios de dormitorio por la negativa a pagar extorsiones se han llevado a cabo al menos en la última semana.
En un audio que envió a Latinus una interna vía WhatsApp acusó que “la comandante Jessica autorizó mi cambio a un dormitorio de consumo que lleva el control Karla , alias “Baretto”.
“Llegando ahí me dicen que tengo que consumir o vender droga para ellos o que si no, me van a hacer la vida imposible en ese dormitorio. “Yo no consumo, pues estoy aplicada en todas mis áreas, no entiendo por qué la comandante me manda a un dormitorio así”, apuntó.
De acuerdo a internas del penal, para no ser cambiadas de estancia o celda, hay que pagar una cuota semanal a la comandante Avilés que va de de los 1 mil a los tres mil pesos por interna, los cuales se encarga de cobrar la interna Maribel Niño, quien golpea a quien no quiera pagar.