Fue identificado el menor localizado muerto dentro de un costal en un terreno baldío en Ciudad Juárez, Chihuahua; el infante tenía por nombre Eitan Daniel y contaba con un año y seis meses de edad.
A través de las cámaras de seguridad, las autoridades dieron seguimiento desde el momento en que fue localizado para determinar cómo llegó al lugar donde su cuerpo fue abandonado en el kilómetro 27 de la carretera a Casas Grandes.
La investigación llevó a la ubicación de una vivienda en la colonia Fronteriza, la cual fue asegurada por las autoridades en espera de la autorización del juez para realizar los cateos correspondientes.
Te podría interesar
De esta manera se logró identificar a los presuntos responsables, el padre del menor, identificado como Bryan Adrián “N”, originario de El Paso, Texas y con antecedentes criminales de distribución de drogas; la madre, Vianey Esmeralda “N”, quien no mostró arrepentimiento al momento de la detención; la abuela, Erika “H”, de 44 años y originaria de Durango; la bisabuela, Valeria “N” de 70 años; y Raúl Rosendo de 48, tío del menor, quienes fueron puestos a disposición de la Fiscalía de Distrito Zona Norte en Ciudad Juárez para su vinculación a proceso.
La investigación determinará el grado de participación de cada uno en el infanticidio; por el momento, fueron detenidos por desobediencia y resistencia al arresto mientras se integran los datos probatorios del nivel de participación en el infanticidio.
“La violencia ejercida sobre Eitan se daba en contextos que básicamente eran en contextos de poca tolerancia. Lo normal que sea un niño de un año y seis meses, que es llorar cuando tiene hambre, que pida atención de sus padres de familia, ¿no? Entonces, ese tipo de violencia se ejercía sobre él de una manera cruel, de una manera despiadada y que seguramente esto va a tener un resultado de todo el peso de la ley, de toda la justicia contra estas personas”, señaló Gilberto Loya Chávez, titular de la Secretaría de Seguridad Pública del estado.
Tras el operativo, se logró asegurar a otro menor de 2 años y 7 meses que también presentaba huellas de violencia y que fue entregado al DIF del estado para su protección.
“Hoy sabemos que la conducta que llevó a este homicidio fue una conducta reiterada, no fue un hecho cometido de una sola vez. El cuerpo presentaba una serie de lesiones anteriores que se habían reparado, (...) una serie de pruebas que aseguraban que el menor había estado amarrado”, expuso Loya Chávez.