Hoy, Denise Dresser aborda el gran engaño, la gran trampa, la gran farsa del llamado "plan B" de Claudia Sheinbaum, la cual nace no como una reforma consensada, sino como una salida de emergencia después del fracaso del "plan A".
La columnista apunta que esta iniciativa debilitar las capacidades técnicas del sistema electoral, pone en riesgo su funcionamiento, recorta estructuras y pone en juego la pluaralidad política al limitar el número de regidores o alterar reglas de representación local.
Dresser considera que México sí necesita de reforma electorales para frenar el dinero del narcotráfico en las campañas, para que los partidos rindan cuentas, pero nada de eso forma parte del "plan B", la cual parece ser una reforma regresiva envuelta en la retórica de combate a privilegios.