Cada sábado al parque nacional de Víveros de Coyoacán entran vehículos de carga y camionetas con los puestos de 20 comerciantes que forman parte del “Mercados de la Tierra”, que promueve la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural y la
Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México.
Este hecho ha generado una gran controversia y movilización vecinal que se suman a la preocupación sobre la subsistencia de este espacio natural protegido en la capital del país.
Mauricio Aguilar Madrueño, promotor de la defensa de los viveros, denuncia que la actividad comercial dentro de este espacio es ajena a su vocación ambiental y contraviene las leyes de equilibrio ecológico que protegen a los parques nacionales.
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“Los comerciantes meten sus automóviles a los Viveros donde cocinan carne, quesadillas, mole, ensaladas que luego venden y se consumen ahí mismo, cuanto ésta es una área natural protegida dedicada a la producción forestal y reforestación, no un
espacio comercial”, señala.
El activista lamenta el paulatino abandono y deterioro que ha tenido este espacio administrado por el gobierno federal, a través de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la cual ha tolerado esta actividad comercial prohibida
por varias leyes ambientales dentro de Viveros, asegura.
“Según información oficial, el programa Mercados de la Tierra impulsa la producción agroecológica del suelo de conservación de la Ciudad de México, pero lo que están haciendo en Viveros es promover la comercialización de productos de un suelo de
conservación a costa de otro suelo de conservación. Eso no es congruente”, reclama Aguilar.
Los defensores de Viveros de Coyoacan, consideran que permitir el comercio informal dentro de esta zona protegida podría agravar la situación delicada que ya tiene.
“El vivero sufre de varias plagas que han matado a cientos de árboles, también enfrenta una crisis hídrica por la construcción de edificios como la Torre Mitikah y con ello disminuye producción forestal.
La máxima producción registrada fue de tres millones de árboles en un año, y la última cifra que yo encontré en 2014 fue de 150 mil árboles, después de este año ni siquiera hay cifras”, dice.
En 1938, el presidente Lázaro Cárdenas declaró Parque Nacional al terreno donde hoy se encuentran los Viveros de Coyoacán. Según Aguilar Madrueño, actualmente éste tiene 39 hectáreas de superficie, pero el Parque llegó a tener 43 hectáreas que se han ido perdiendo para destinarlas a actividades ajenas a su función.
Un grupo de vecinos y activistas impulsa una petición en change.org para exigir al gobierno federal y a la Semarnat detener la instalación del tianguis de los sábados dentro de los viveros, ya que no es un espacio comercial sino una zona protegida.
Es “un refugio para la biodiversidad y miles de personas que encuentran ahí salud, tranquilidad y contacto con la naturaleza (…). Un Tianguis dentro de este espacio (…) sienta un precendente alarmante: la normalización de la ocupación comercial de áreas verdes protegidas (…), dice la petición. “A la Semarnat se le olvida que el vivero se creó para producir árboles y reforestar en la Ciudad de México.
Gracias a eso tenemos una pista para correr, un lugar para practicar yoga y contactarse con la naturaleza. Si perdemos eso de vista este espacio podría acabar siendo un gran tianguis o cualquier otra cosa y con ello destruir el pulmón más importante del sur de la Ciudad de México”, concluye el activista.