Con acusaciones de la injerencia de cabilderos, la Cámara de Diputados aprobó en lo general con 335 votos en pro, cero en contra y 129 abstenciones, el dictamen que reforma y adiciona diversas disposiciones de la Ley Federal de derechos de autor.
Antes de que iniciara la discusión, un diputado de Movimiento Ciudadano (MC) presentó una moción suspensiva “porque el dictamen tiene graves errores que afectan, y duramente, a quienes participan en la cadena creativa, artística y de contenido”.
“Se afecta a las autoras y autores, artistas, intérpretes, productores, técnicos y editores”, resaltó sobre el proyecto, que también modifica diversas disposiciones de la Ley Federal del Trabajo, en materia de derechos de las personas trabajadoras, artistas, intérpretes o ejecutantes.
El diputado de MC criticó que el dictamen debió discutirse en “un parlamento abierto, tienen que estar a la mesa ambos actores, no nada más recibiendo cabilderos de uno u otro, en uno y otro grupo parlamentario”.
“Hay que hacerlo sobre la mesa, la sociedad mexicana es madura como para tener que hacer esto tras bambalinas”, expresó”.
El emecista Ramírez destacó que “se introduce el concepto de inteligencia artificial sin definirlo. Y esto hace, desde luego, que se pueda aplicar la ley de una manera arbitraria y hasta caprichosa”.
“Podría incluso, generarse un mercado para la extorsión en cada tramo de las postproducciones, ya que cada ejecutante, intérprete o artista podría revocar en cualquier momento el consentimiento para que su voz o su imagen sean utilizados”, advirtió.
El diputado del PRI, Erubiel Alonso planteó también que se pospusiera la discusión porque “el sector artístico ha manifestado su preocupación fundada sobre el contenido del dictamen, que fue un mal manejo parlamentario por la presidencia de la Comisión de Cultura”.
“Hemos advertido riesgos relacionados con la posible aplicación de contratos previos para las nuevas formas de explotación en entornos digitales y de inteligencia artificial”, apuntó.
El diputado del Partido del Trabajo (PT), Santiago González dijo que su bancada está en contra “del uso abusivo por parte de los grandes conglomerados que se sirven y se servirían, se verían beneficiados quedándose con más de 4 billones de pesos, producto justamente del reclamo de regalías sobre el tema de derechos de autor”. “Contra eso es contra lo que estamos en contra”, enfatizó el diputado del PT, cuya bancada denunció el 26 de marzo pasado la intervención de cabilderos en la iniciativa que envió la presidenta Claudia Sheinbaum al Congreso de la Unión.
El petista González subrayó que “no podemos ignorar las observaciones que se han vertido durante el proceso de dictaminación”.
“Hemos sido claros al advertir que la iniciativa utiliza el término inteligencia artificial sin proporcionar una definición legal clara, la cual podría generar incertidumbre en todos los tribunales”, alertó.
El diputado del PT consideró que “es imperativo que en el futuro cercano abramos una discusión para definir legalmente estos sistemas y sus implicaciones sociales y económicas”.
El diputado del PT señaló un “peligro oculto en el texto propuesto sobre el artículo 118 de la Ley Federal de Derechos de Autor. El último párrafo establece una excepción preocupante: que, en el caso de productores de fonogramas o videogramas, el pago se realizará según los acuerdos previamente establecidos”.
“Esto es una trampa de retroactividad contractual. Permitir esta redacción significaría que las empresas podrán usar contratos firmados hace 20 o 30 años, lo cual no podemos permitir y tampoco se justifica”, reclamó.
La diputada de Morena Gissel Santander aseguró que los diputados “enfrentan una decisión de fondo: o protegemos a las personas trabajadoras en la era digital o permitimos que la tecnología se convierta en una nueva forma de despojo”.
“No hay punto medio, porque lo que está ocurriendo allá afuera no es una hipótesis, es una realidad”, resaltó.
La legisladora morenista recordó que “hoy existen herramientas capaces de replicar voces, rostros e interpretaciones completas sin autorización, sin contratos y sin pago”.
“Y eso tiene nombre, es explotación digital del trabajo artístico. Por eso, esta reforma, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, no solo es pertinente, es urgente y es inaplazable ya está afectando a miles de personas trabajadoras del sector creativo”, apuntó.
La diputada de Morena pidió claridad porque “durante años la ley fue insuficiente, dejó vacíos, permitió abusos, se normalizó que se firmaran contratos ambiguos, se extendieran derechos de usos sin límites y se explotara el trabajo artístico sin retribución proporcional”.
“Peor aún, ni siquiera se reconocía plenamente a muchos artistas como sujetos de derechos específicos dentro del marco legal. Eso hoy cambia, esta reforma no es técnica, es estructural. Y lo es porque establece tres principios que transforman la relación entre tecnología, mercado y trabajo”, argumentó.
En su fundamentación , la presidenta de la Comisión de Cultura, Alma Lidia de la Vega garantizó que “el objetivo primordial es salvaguardar los derechos laborales de nuestros creadores”.
“Buscamos establecer límites jurídicos al uso de esas tecnologías a fin de evitar afectaciones a las fuentes de empleo y a la dignidad profesional de quienes desarrollan estas actividades”, agregó.
La diputada de Morena explicó que “se incorpora un lenguaje incluyente que sustituye referencias tradicionales por el concepto de personas trabajadoras, artistas, intérpretes con el propósito de darles mayor visibilidad y reconocimiento a todo el sector”.
“En materia de la Ley Federal del Trabajo la iniciativa actualiza la terminología vigente, en el capítulo correspondiente, para armonizarla con un enfoque más incluyente y protector de derechos”, mencionó.
A su consideración, con la incorporación de un nuevo artículo, se “prohíbe la reproducción total o parcial de interpretaciones artísticas a través de herramientas tecnológicas computacionales”.
“Incluidas aquellas basadas en la inteligencia artificial sin el consentimiento expreso, libre e informado de la persona artista y sin la remuneración correspondiente”, indicó.