EFE.- La Policía Nacional sursudanesa impuso este domingo una prohibición de fiestas y reuniones de jóvenes en discotecas, bares, restaurantes y hoteles de Yuba, en medio de un auge de las bandas criminales y los pandilleros que aterrorizan a la población de la capital de Sudán del Sur.
"No podemos permitir que las reuniones sociales se conviertan en un foco de reclutamiento para la delincuencia", dijo a EFE el portavoz de la Policía sursudanesa, James Many, tras el anuncio de esta decisión dedicada a combatir la delincuencia juvenil.
Esta medida ha sido tomada en medio de la creciente preocupación pública por el consumo de alcohol entre menores, el abuso de drogas y la proliferación de pandillas juveniles urbanas —algunas operando bajo nombres como la banda "niggers"— que se caracterizan por ser muy violentas y cometer muchos robos.
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Según la Policía, la prohibición de las fiestas de adolescentes tiene como objetivo proteger a los menores de entornos nocivos, mantener el orden público y apoyar a las familias e instituciones en la promoción de un comportamiento responsable entre los jóvenes.
"Esta decisión se toma tras la debida evaluación y consulta", declaró Many, que señaló que en los últimos meses han aumentado las quejas tanto de ciudadanos como de agentes del orden, preocupados por la influencia de las reuniones juveniles sin supervisión.
La Policía Nacional sursudanesa también afirma que esta medida está relacionada con la violación en grupo a una joven en el barrio capitalino de Shirkat el mes pasado, que provocó una oleada de condena e indignación contra los grupos de pandilleros, así como denuncias sobre la inactividad de las fuerzas de seguridad.
"Tras ese incidente, arrestamos a más de 600 presuntos pandilleros en Yuba en operaciones coordinadas", indicó Many, que afirmó que "estas detenciones demuestran la profunda infiltración de estos grupos" en los barrios de la capital de Sudán del Sur.
Las autoridades afirman que la prohibición forma parte de una campaña más amplia para restablecer la estabilidad social y evitar que los jóvenes vulnerables se involucren en pandillas o se expongan a conductas delictivas.