EFE.- La inteligencia rusa propuso simular un intento de asesinato contra el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, con el objetivo de aumentar su popularidad ante las cruciales elecciones legislativas de abril, en las que se juega su continuidad en el poder, informó este sábado el diario The Washington Post, que cita informes rusos.
En un informe interno del Servicio de Inteligencia Exterior ruso (SVR), obtenido y autentificado por un servicio de inteligencia europeo y revisado por el rotativo, los agentes propusieron una forma de "alterar fundamentalmente todo el paradigma de la campaña electoral" mediante "la puesta en escena de un intento de asesinato contra Viktor Orbán".
"Un incidente de este tipo desplazará la percepción de la campaña del ámbito racional de las cuestiones socioeconómicas a uno emocional, donde los temas clave pasarán a ser la seguridad del Estado y la estabilidad y defensa del sistema político”, escribieron los agentes en el memorando.
Te podría interesar
No está claro a qué niveles del Ejecutivo ruso llegó la propuesta del Servicio de Inteligencia Exterior. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, desestimó las preguntas del diario The Washington Post sobre el documento, al que calificó de “desinformación”, mientras que el SVR se negó a responder.
Según funcionarios de seguridad europeos consultados por el diario, las medidas rusas para apoyar a Orbán han incluido una campaña en redes sociales respaldada por el Kremlin para difundir el mensaje de que Orbán es el único candidato capaz de proteger la soberanía de Hungría.
La conclusión del documento del Servicio de Inteligencia Exterior se basa en la aparente caída de popularidad en las encuestas del primer ministro ultraconservador, Viktor Orbán, cuyos lazos con Moscú representan para el Kremlin un valioso activo en el seno de la Unión Europea y la Organización del Tratado del Atlántico Norte.
Orbán también es considerado un aliado cercano del gobierno estadounidense encabezado por el presidente, Donald Trump.
Los sondeos centrados en los comicios de abril adelantan una posible derrota del partido de Orbán, el Fidesz, frente a su rival, el conservador Péter Magyar, que preside la formación Tisza.
El propio Viktor Orbán acusó este sábado a Bruselas y a Kiev de intentar influir en las elecciones del 12 de abril para cambiar su Gobierno.
Orbán, que mantiene un veto a un préstamo de 90 mil millones de euros de la UE y lo condiciona a que Ucrania ponga fin a un supuesto bloqueo en el suministro de petróleo ruso a Hungría, hizo estas declaraciones durante un discurso ante líderes ultraconservadores en Budapest, en el que también denunció un supuesto deterioro de la democracia europea.