Fue una fiesta sin emoción. La Selección Mexicana de Futbol intentó competirle por momentos a la poderosa Portugal que no metió el pie en el acelerador y se firmó un empate sin goles. Faltó el invitado más importante en la reapertura del Estadio Azteca tras 22 meses de trabajos de remodelación.
En la primera parte el ímpetu de México, su afición y la atmósfera fueron apagados con el futbol de primera línea de un visitante que tuvo bajas significativas, pero que está repleto de futbolistas virtuosos.
No cayó el gol de milagro, entre un poste, una abanicada y la fortuna que le sonrió a los blancos, pero la superioridad de los lusos resultaba evidente tras 45 minutos en los que no se movió el marcador.
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Del lado Tricolor, Brian Gutiérrez, la mayor sorpresa en la alineación titular de Javier Aguirre, fue de lo más rescatable mostrando personalidad, dinámica, sacrificio y tomando buenas decisiones.
En tanto Obed Vargas también se hizo sentir al no achicarse, aunque fue de más a menos, lo mismo que Álvaro Fidalgo que se apagó.
En la parte complementaria Portugal cambió prácticamente a todo el equipo; sin embargo, la calidad no mermó y le dio ‘toque’ al Tricolor que intentó nivelar con base al ímpetu y a algunos ajustes.
Uno de los mayores estruendos del Azteca se dio al minuto 78’ con el ingreso a la cancha de Armando ‘La Hormiga’ González, que entró con un ímpetu inigualable y en cuestión de segundos tuvo en la cabeza el gol, pero su remate se fue apenas desviado.
Fue la mejor jugada del conjunto azteca confeccionada por Erick Sánchez, Germán Berterame y Julián Quiñones, penosamente mal definida por ‘Hormigol’.
Finalmente se consumó el empate 0-0 y las 87,500 almas que acudieron a la reapertura del ahora Estadio Banorte se manifestaron con un sonoro abucheo.