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Diane Keaton, la querida actriz que "vivía en las emociones"
Jueves 4 de Diciembre de 2025
HOMENAJE

Diane Keaton, la querida actriz que "vivía en las emociones"

En los distintos papeles que interpretó en su carrera, desde los divertidos hasta los dramáticos, parecía ser ella misma; aún así, quizá sólo conoció el verdadero amor ante la cámara

Diane Keaton, 10 de octubre del 2015. Créditos: AP
Diane Keaton, 1 de mayo del 2019. Créditos: AP
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"Algunos actores interpretan emociones. Diane Keaton vivió en ellas" dice el tuit de homenaje en X cuenta de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas a propósito de la muerte este sábado 11 de octubre de la reconocida actriz.

Y puede parecer una idea que se subió a la red social sólo porque suena bien, pero que no necesariamente es cierta, hasta que nos adentramos en la vida de la mujer que nació en enero de 1946 en Los Ángeles con el nombre de Diane Hall y que además de premios y nominaciones se ganó el cariño del público, que sentía conocerla a través de sus personajes, y de todo Hollywood.

"Diane Keaton encarnó las contradicciones del ser humano: divertida y frágil, brillante y dolida, siempre dolorosamente honesta", agrega @TheAcademy, sobre la aganadora de un Óscar a Mejor Actriz que además estuvo cuatro veces nominada. Pero quizá se queda corta.

La actriz que no tenía amigos de verdad

En un medio conflictivo y apasionado como el del cine, Diane Keaton era una presencia excepcional porque todos la querían y ella, a su vez, parecía querer a todo el mundo y no tenía pleito con nadie. Sin embargo, un día, en medio de una entrevista en el programa Jimmy Kimmel Live en junio de 2017, de pronto dijo: "En realidad no tengo amigos".

La declaración, que pareció sorprender incluso a la propia Keaton, vino después de las preguntas de Kimmel sobre las personas que habían asistido a un homenaje a la actriz, el premio a la trayectoria del Instituto Estadounidense del Cine (AFI, por el inglés).

Conforme Kimmel repasaba la lista de asistentes, Keaton decía que quería mucho a tal y cual persona, pero agregó no las consideraba sus amigas ni amigos, si acaso, conocidos, compañeros trabajo con quienes tenía una buena relación, pero que no eran amigos de verdad.

Unos años antes, en mayo de 2014 en una entrevista con The Guardian con motivo de la publicación de su segundo libro de memorias, "Let's Just Say It Wasn't Pretty" (Sólo digamos que no fue lindo), Keaton manejó la misma idea:

"No tengo muchos amigos; tengo conocidos y gente que me parece encantadora, y me gusta verla. Me gusta ver a Sarah Jessica Parker, me gusta ver a Meryl Streep. No las conozco —es decir, hice una película con ellas una vez, y eso está bien—, pero no sé nada de sus vidas". 

Y explicó que "un amigo es un compromiso. Es lo más cercano a la familia, y a veces incluso más. La amistad requiere mucho tiempo".

Diane Keaton y sus amores de película

Según reveló en las entrevistas, sus mejores amigos eran sus exparejas, a quienes invariablemente conoció situaciones relacionadas con los trabajos actorales de ambos. Aunque en esos casos el problema para ser amigos es que habían dejado de frecuentarse. A quien más veía era a Jack Nicholson, que era su vecino y solían comer juntos.

"Esta noticia es devastadora. Descansa en el paraíso, Diane Keaton", escribió el actor en su cuenta de Instagram. 

Aunque probablemente su mejor amigo era Woody Allen, a quien conoció en la producción teatral "Play It Again, Sam", que ambos protagonizaron a finales de los 60. 

"Diane tenía una asombrosa habilidad para hacer que todo pareciera auténtico. Podías darle una frase que parecía simple en el papel y ella la convertía en algo significativo, divertido o desgarrador, a veces todo a la vez", le dijo Allen al New York Times.

Para el director de 89 años, su relación Keaton fue "la mejor parte de mi vida y de mis películas".

Keaton, por su parte, siempre consideró a Allen su amigo y le agradecía al director que le dio los papeles que, además de amplio reconocimiento, la definieron como actriz profesional; empezando por "Annie Hall", de 1977, por la que ganó el Óscar y en la que interpretaba a un personaje que no en balde tiene su mismo apellido, pues es el papel que más se aproximó a su personalidad.

"Pocos actores tienen una personalidad fuera de la pantalla tan cercana a la idea que el público tiene de ellos como Diane Keaton", señaló la reportera de The Guardian en su entrevista, y eso sin duda empezó en las películas con Woody Allen, a quien la actriz fue leal incluso ante las acusaciones de abuso de menores. "Yo le creo a mi amigo", dijo.

Sin embargo, quizá el episodio más peculiar de la fusión entre la vida real de Keaton y la de los personajes que interpretaba lo expuso ella misma ante el premio de trayectoria de la AFI. 

Un amor extraordinario pero ¿verdadero?

Keaton escribió en "Let's Just Say It Wasn't Pretty" que no estaba en su naturaleza ser la mitad de una pareja famosa. The Guardian recupera la reflexión de Keaton sobre el fracaso de su relación con Beatty, que no ocurrió, dijo ella, por su propia incompetencia, sino por su ambición.

"Ese se convirtió en nuestro principal problema. Yo quería ser Warren Beatty, no amarlo", escribió Keaton.

Sin embargo, pareciera que fue con Beatty con quien conoció el verdadero amor... Bueno, no con Beatty, sino con su interpretación de John Reed en la película "Rojos" ("Reds") de 1981, mientras ella hacía el papel de Louise Bryant. 

Al final de su discurso en el homenaje de la AFI, Keaton habló sobre una escena de "Reds", dirigida, coescrita y protagonizada por el propio Beatty como el periodista John Reed, reconocido, entre otras cosas, por sus libros sobre la revolución de octubre en Rusia y la revolución mexicana, en particular sobre Pancho Villa. 

"De verdad quiero agradecerte por darme el recuerdo de un tipo de amor que nunca imaginé posible hasta que interpreté a tu Louise. Un amor que transformó mi vida ordinaria en algo extraordinario", dijo Keaton.

"Nunca, nunca, nunca, nunca, nunca, nunca olvidaré esa estación de tren en España con mi walkman a todo volumen con Bob Dylan para ahogar tu dirección cuando... después de no sé cuántas tomas, quizá 39... Volviste a decir la temida palabra 'acción', cuándo de repente, no sé cómo decirlo, salvo que sentí una dulce angustia de amor al ver tu rostro en un momento compartido. Gracias, Warren, y felicidades. Gracias".