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Aprender a entrenar perros disminuye el envejecimiento biológico y el estrés
Miércoles 3 de Diciembre de 2025
VIDA COTIDIANA

Aprender a entrenar perros disminuye el envejecimiento biológico y el estrés

El estudio que llegó a esta conclusión fue hecho con veteranas las fuerzas armadas de Estados Unidos, pero es muy posible que este efecto también ocurra en otros grupos poblacionales, como mujeres civiles y hombres

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Convivir y entrenar a un perro ayuda a retrasar el envejecimiento biológico y reducir el estrés en las mujeres, sobre todo si se hace con el propósito de beneficiar a otras personas, demostró una investigación pionera. 

El estudio se llevó a cabo con veteranas de las fuerzas armadas de Estados Unidos que estaban afectadas por trastorno de estrés postraumático (TEPT), y es pionero tanto por atender a esta población, pues la mayoría de los estudios militares aún se centran en los hombres aunque las mujeres reportan tasas más altas de TEPT,  como por estudiar los beneficios del entrenamiento canino.

Al medir los indicadores biológicos del estrés, el equipo integrado por personal de las universidades Atlántica de Florida, Maryland, Augusta y la organización Warrior Canine Connection, descubrió otro hecho relevante: la forma en que se siente el estrés emocionalmente no siempre refleja cómo éste afecta al cuerpo a nivel celular.

"El entrenamiento de perros de servicio combina de forma única la sanación emocional con la formación de un vínculo estrecho entre las veteranas y sus animales, ofreciendo mecanismos terapéuticos distintos a los de las actividades de voluntariado más amplias", escribió el equipo en reporte de investigación. 

Entrenar perros o ver el entrenamiento

La investigación, publicada a finales de agosto pasado en la revista Behavioral Sciences se hizo con mujeres de entre 32 y 72 años afectadas con TEPT que en lugar de recibir perros de servicio, se ofrecieron como voluntarias para entrenarlos para sus compañeras veteranas que los necesitaban, ofreciendo apoyo no solo a otros, sino potencialmente a sí mismas.

De manera aleatoria, las veteranas fueron asignadas a un programa de adiestramiento con perros o a un grupo que vio videos de adiestramiento canino, y que serviría para hacer comparaciones sobre la eficacia de la intervención. Ambos grupos participaron en sesiones de una hora semanal durante ocho semanas.

Para medir el estrés biológico, el equipo de investigación analizó, en muestras de saliva, la longitud de los telómeros de los cromosomas, que es una medida del envejecimiento celular, y, mediante monitores portátiles, la variabilidad de la frecuencia cardíaca, un indicador del equilibrio del sistema nervioso.

El estrés psicológico se evaluó mediante cuestionarios validados que midieron los síntomas de TEPT, el estrés percibido y la ansiedad en múltiples momentos del estudio.

“Los enfoques no tradicionales, como conectar con animales, pueden ofrecer un apoyo significativo. Estas relaciones brindan seguridad y estabilidad emocional". Cheryl Krause-Parello, vicepresidenta de investigación de la Universidad Atlántica de Florida en un comunicado.

Los sorprendentes resultados de los telómeros

Para sorpresa del equipo, el efecto más notable del estudio a nivel fisiológico se relacionó con la longitud de los telómeros y no con la frecuencia cardiaca, pues las veteranas que entrenaron perros mostraron un aumento en la longitud de los telómeros (tuvieron un menor envejecimiento celular), mientras que las del grupo de control mostraron una disminución en esa longitud.

La experiencia en combate de cada una de las participantes influyó significativamente en sus resultados: quienes tenían experiencia en combate y entrenaron a los perros de servicio experimentaron las mayores ganancias en la longitud de los telómeros; en cambio, las veteranas del grupo de control con experiencia en combate experimentaron las disminuciones más pronunciadas.

En el ámbito psicológico, las participantes de ambos grupos (las que entrenaron perros y las que vieron videos) informaron reducciones significativas y similares en los síntomas de TEPT, de ansiedad y del estrés percibido durante el período de ocho semanas, aunque sus resultados fisiológicos podían mostrar otra cosa.

Que estas mejoras en la salud mental fueran similares en todos los grupos sugiere que la simple participación en el estudio y la atención estructurada podrían haber ofrecido un valor terapéutico. Además, a diferencia de los hallazgos biológicos, los resultados psicológicos no parecieron verse afectados por la exposición al combate.

Relación conmigo y mi perro 

En la redacción del reporte de la investigación, e incluso en el comunicado de la Universidad Atlántica de Florida, el equipo es muy cuidadoso de no rebasar los límites del estudio: no saben si sus conclusiones son aplicables a los hombres porque no lo estudiaron, pero tampoco saben si se aplican a otras mujeres que no sean veteranas estadounidenses que entrenan perros de servicio. 

Sin embargo, aunque ciertamente “las veteranas enfrentan desafíos únicos de reintegración", como señala Cheryl Krause-Parello, primera autora de estudio, quienes no estamos en tan reducido grupo podemos tomar algunas lecciones de esta investigación. 

La primera podría ser que una intervención no farmacológica como el adiestramiento con perros puede ser un apoyo importante y significativo para la salud mental; la segunda, que no es lo mismo simplemente tener un perro que entrenarlo.

De hecho, el comunicado resalta que los resultados del estudio sugieren "que las habilidades aprendidas durante el adiestramiento con perros de servicio, como el refuerzo positivo y la interpretación del comportamiento animal, podrían haber fortalecido los vínculos de las participantes con sus propias mascotas en casa, ofreciéndoles apoyo emocional adicional".