ESTILO DE VIDA

Vegetales e insectos: la posible dieta prehispánica hallada tras un análisis al microbioma de hombre de Zimapán
Miércoles 3 de Diciembre de 2025
INVESTIGACIÓN UNAM E INAH

Vegetales e insectos: la posible dieta prehispánica hallada tras un análisis al microbioma de hombre de Zimapán

Gran cantidad de vegetales e insectos parecen haber sido los principales alimentos del personaje que fue enterrado hace unos mil años en una cueva en el actual estado de Hidalgo

El hombre de Zimapán, o Hna Hnu, fue un habitante de la frontera mesoamericana que vivió hace unos mil años. Créditos: René Cerritos Flores
Los restos de Hna Hnu, tal y como estaban cuando se abrió el fardo que los contenía, y dos tubos de ensayo con muestras para ser analizadas. Créditos: René Cerritos Flores
Restos del Hombre de Zimapán y lugar donde fue encontrado. Créditos: Rosas-Plaza et al., 2025, PLOS One
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Hace aproximadamente mil años, en lo que actualmente es Zimapán, Hidalgo, murió un hombre que fue enterrado ceremonialmente en un fardo dentro de una cueva. El ambiente seco del lugar permitió que, recientemente, un equipo científico mexicano analizara el ADN del microbioma intestinal del personaje y averiguara que su dieta era muy probablemente alta en vegetales e insectos. 

Sin embargo, descubrir cual era la dieta del Hombre de Zimapán, como se le conoce oficialmente, no fue la primera intención del equipo que este miércoles publica su investigación al respecto en la revista de acceso abierto PLOS One.

René Cerritos Flores, el portavoz del equipo, explicó a Latinus que la propuesta original, hecha por Luisa Mainou, la restauradora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) que tiene a su cargo los restos, era saber de qué había muerto Hna Hnu (se pronuncia ña ñu), que es "como le llamamos nosotros más cercanamente", dice Cerritos. 

Hna Hnu también es el nombre de la cultura de la que el Hombre de Zimapán era un integrante, y que "es sinónimo de la cultura otomí", y cuyo nombre, agrega Cerritos se debe a que es como ellos mismos llaman "a la gente que habla de manera nasal o que habla con la nariz, digamos".

Causa de muerte Hna Hnu

El interior del fardo donde estaban los restos, excepcionalmente bien conservados por las condiciones secas de las cueva y por estar lejos del erosión del viento, tenía una gran cantidad de sangre; era "como si Hna Hnu hubiera hecho explosión" dice Cerritos. Este hecho "le sugirió a Luisa que quizá había muerto por una infección bacteriana, pues algunas causan hemorragias internas".

La hipótesis y el hecho de que tuvieron tejido intestinal y un coprolito (excremento petrificado) del cual pudieron extraer ADN, hizo que al principio buscaran si había Escherichia coli, pues "hay algunas variantes enterohemorrágicas", con una técnica que, recuerda Cerritos, tardaron casi un año montar con Gabriela Delgado, de la Facultad de Medicina de la UNAM. 

"Lo que te puedo decir es que definitivamente no encontramos ningún patógeno que estuviera asociado a una infección tan grave como esa" comenta Cerritos, quien está en la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad y Orgaismos Genéticamente Modificados (Cibiogem).

Como también tenían el genoma completo de Hna Hnu buscaron si había mutaciones que pudieran estar asociadas con enfermedades que pudieron tener ese efecto sobre el cuerpo, pero tampoco las encontraron; "por lo tanto, todavía no sabemos de qué murió Hna Hnu, pero espero que en un próximo trabajo de investigación lo podamos descubrir".

Lo que sí encontraron fue una gran variedad de bacterias que pueden ser indicadores del estado de salud y de lo que Hna Hnu comía, que, por su ubicación geográfica resulta más interesante de lo que puede parecer.

La dieta prehispánica

Zimapán se encuentra en la frontera entre dos regiones contrastantes: Mesoamérica y Aridoamérica. "Mesoamérica desempeñó un papel crucial en la domesticación y el surgimiento de importantes civilizaciones y ciudades", señala el equipo en el reporte de investigación, cuyo primer autor es Santiago Rosas Plaza, que fue alumno de doctorado de Cerritos.

Por su parte, "Aridoamérica es conocida por sus escasos asentamientos humanos, habitados predominantemente por pueblos seminómadas estacionales que practicaban la caza y la recolección".

Entre las bacterias que encontraron se encuentran unas fermentativas que habitan el intestino humano y contribuyen a su homeostasis o equilibrio; otra que es poco conocida pero que se ha asociado con la utilización de carbohidratos y la biosíntesis de vitaminas, entre otras, además de algunas contaminantes del suelo de la caverna.

Sin embargo, el equipo destaca a las bacterias del género Clostridium, que en la actualidad es relativamente famoso por la especie  Clostridium difficile que ha desarrollado una gran resistencia a los antibióticos; aunque hay muchas otras bacterias del mismo género que nos resultan muy benéficas.

Clostridium coloniza el intestino humano y desempeña una amplia gama de funciones metabólicas, señalan los autores. Varias especies de estye género son capaces de procesar nutrientes que su hospedero humano no puede digerir, pero los productos que hacen las bacterias con ellos si nos son útiles.

En particular, el equipo destaca a una especie que Clostridium que actualmente tienen enzimas capaces de degradar la quitina, que la sustancia que, principalmente, forma el exoesqueleto de los insectos, lo que sugiere que estos animales eran una importante fuente de alimento en las poblaciones antiguas de la zona.

Epílogo de ética y precisión

A partir de esta investigación, se podría concluir "con esta gran hipótesis de que el pueblo mesoamericano en realidad comía una gran cantidad de insectos y lo hacía de una manera habitual", señala Cerritos; sin embargo, precisa que aún no es posible hacer esto, ya que su investigación "no es totalmente concluyente".

El problema es que el equipo, en el que también participó Ana Escalante del Instituto de Ecología de la UNAM, no analizó "todo el metagenoma; es decir, todos los genes y todos los genomas de las bacterias de las que se pudo haber recuperado su DNA".

Así que detectaron genes que les permiten afirmar que encontraron a la especie Clostridium que actualmente degrada la quitina, pero no usaron una técnica que les permitiera encontrar, en la muestra del intestino de Hna Hnu, los genes que hacen posible esa degradación.

"Y bueno, aquí en el mundo científico, la ética me permite decir que estamos casi seguros" de que la población local comía grandes cantidades de insectos, pero no lo pueden asegurar hasta que encuentren a los genes responsables.

La otra buena noticia, además de la publicación de este estudio, es que ya están en colaboración con la Universidad de Harvard todo el metagenoma relacionado con Hna Hnu