EFE.- "No queremos ir solo para poner una bandera. Vamos porque queremos entenderla y descubrirla", dijo este jueves el director de Exploración Humana y Robótica de la Agencia Espacial Europea (ESA), Daniel Neuenschwander, en una rueda de prensa sobre el programa de aterrizaje lunar Argonaut. Sin embargo, también admitió que la misión tiene un componente geopolítico.
Argonaut, se espera, demostrará que Europa tiene la capacidad y la tecnología necesarias para viajar a la Luna con autonomía, rapidez y seguridad, y será elaborado por un consorcio empresarial, liderado por Thales Alenia Space Italia, que se encargará de desarrollar el módulo de aterrizaje lunar.
El consorcio está integrado por la filiales de Thales Alenia Space en Francia y el Reino Unido, la compañía alemana OHB y Nammo Space de Reino Unido, y el módulo llegará a la Luna con el lanzador Ariane 64. Se espera que la primera misión del Argonaut despegue en 2030.
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La misión "nos asegurará, como continente, nuestro primer acceso autónomo a la Luna con una carga de mil 500 kilos de material que servirá para construir las primeras infraestructuras científicas en la superficie de la Luna", dijo Neuenschwander en la conferencia de prensa de la ESA.
Ciencia, pero también geopolítica
Argonaut, incluido en la estrategia Explore2040 de la ESA, es un proyecto clave para la estrategia lunar europea y para apoyar futuras misiones robóticas y tripuladas europeas; pero también, como parte del programa Artemis de la NASA, desempeñará un papel fundamental en la colaboración internacional que "nos reportará beneficios", ha asegurado.
El responsable de la ESA ha insistido en que el objetivo principal del viaje es ir a la Luna: "Todavía no la entendemos ni la hemos descubierto completamente. Queremos ir a la Luna para avanzar en el conocimiento y porque tenemos objetivos científicos que importan".
La misión tendrá muchos retos técnicos, como aterrizar en el Polo Sur lunar, que "es una región poco explorada"; desplegar las capacidades europeas de exploración robótica, y avanzar en el trabajo conjunto entre los robots y los astronautas, "y todo este desarrollo tecnológico se traducirá en mejoras para los ciudadanos europeos", agregó Neuenschwander.
"Pero el tercer motivo, es un hecho, es la dimensión geopolítica de la misión" porque aunque "no es el objetivo principal para Europa", la Luna es un destino que hay que superar como parte del futuro de la exploración espacial.
Argonaut, el módulo
El módulo de aterrizaje, de seis metros de altura y 4.5 de diámetro, podrá transportar unos mil 500 kg de carga a la superficie lunar y está diseñado para aterrizar con una precisión de al menos 250 metros en el primer vuelo, detalló la líder de grupo de proyectos de la ESA, Sara Pastor.
Esta carga incluirá instrumentos científicos, demostradores tecnológicos y suministros esenciales para los astronautas como alimentos, agua y aire, así como vehículos exploradores, instrumentos científicos e infraestructuras para la comunicación y la generación de energía.
Aunque el primer reto de la misión será aterrizar con éxito, después tendrá que sobrevivir a temperaturas nocturnas de hasta -150 grados centígrados y a una noche lunar que dura 14 días —apuntó Neuenschwander—, algo que no sucedía en las misiones Apolo, que sólo operaban durante el día lunar.
El Argonaut que tendrá una vida útil de cinco años en la superficie lunar servirá para establecer la presencia humana permanente en la Luna porque "queremos ir allí y quedarnos allí", ha insistido el responsable de la ESA.
En la rueda de prensa, desde el Centro Europeo de Astronautas en Colonia, Alemania, también participaron los astronautas Mattias Maurer y Alexander Gerst —candidatos para viajar a la Luna— quienes valoraron el "diseño ingenioso" del Argonaut que "jugará un rol esencial" en la exploración espacial.