ESTILO DE VIDA

Las tres misiones de la literatura para salvar al mundo contemporáneo, según el Premio FIL en Lenguas Romances Amin Maalouf
Miércoles 3 de Diciembre de 2025
CULTURA Y CONCORDIA

Las tres misiones de la literatura para salvar al mundo contemporáneo, según el Premio FIL en Lenguas Romances Amin Maalouf

El escritor está convencido de que la lectura es actualmente más indispensable que en ninguna otra época de la historia humana para reparar el presente e imaginar el futuro

Amin Maalouf durante su discurso de agradecimiento por el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances el sábado 29 de noviembre de 2025.Créditos: FIL/Natalia Fregoso
Escrito en ESTILO DE VIDA el

De joven, cuando decidió dedicarse al periodismo igual que su padre, Amin Maalouf "estaba convencido de que la justicia, la libertad, la paz, el conocimiento, la democracia se extenderían de manera inevitable por todo el planeta". Aunque esto no haya sucedido, el Premio FIL  en Lenguas Romances aún considera que la literatura tiene la misión de ayudar a alcanzar ese cometido.  

Al recibir el reconocimiento este sábado en la inauguración de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el escritor fanco-libanés habló de las fascinaciones y decepciones que se ha llevado en el tiempo en que, como periodista y escritor, se ha dedicado a observar al mundo.

Y comentó sobre cómo la literatura en el siglo XXI tiene no una sino tres misiones para contribuir a mejorar el mundo (quien quiera leerlas sin preámbulo puede para al último subtítulo de esta nota).

El mundo como debería ser

Al inicio de su discurso, Maalouf comentó que, también cuando era joven, escribía a mano sus artículos para el periódico, que después serían pasados "a máquina" por los linotipistas y convertidos en tipos de plomo para hacer las impresiones, y que jamás le habría creído a alguien que le dijera que algún día "toda la información de mundo estaría disponible" en la punta de sus dedos. 

En cambio, sí creía "que las naciones establecerían entre ellas relaciones cada vez más amables, respetuosas, cercanas e incluso íntimas. Pensaba que la voz de las grandes organizaciones internacionales sería escuchada, respetada, tomada en cuenta por las grandes naciones y por las pequeñas. Que el universalismo y los valores que les son propios se extenderían por todo el mundo".

"Por supuesto, creía también que la barbarie de la guerra, esa presencia constante en la historia humana, acabaría volviéndose poco a poco inconcebible", dijo Maalouf en francés, el idioma que desde joven escogió para escribir.

Añadió que "jamás habría imaginado que la guerra regresaría con tanta fuerza al centro de la actualidad, no sólo en mi región de origen, el Levante, sino también en mi patria adoptiva, Europa. Que la violencia se volvería aún más salvaje, más mortífera que en los tiempos de mi nacimiento, hace ya tres cuartos de siglo".

La gran contradicción

"Y ahora que les he hablado tanto de mis fascinaciones como de mis decepciones, quizá habrán notado, queridos amigos, que las primeras están todas relacionadas con el avance de las ciencias y la técnica, mientras que las segundas lo están con la evolución de nuestras mentalidades", señaló Maalouf.

Para el escritor, una de las grandes características de nuestro tiempo es que "todo lo que pertenece al ámbito de la ciencia y la técnica avanza sin cesar, cada vez más rápido, mientras que lo que pertenece a nuestra evolución moral tropieza, se desvía o incluso retrocede".

Amin Maalouf en París, Francia, en 2024. Crédito: Shutterstock

Este discrepancia se ha acelerado: "Hace algunos años, les habría dicho algo levemente distinto. Les habría advertido que el desfase entre la evolución material de la humanidad y su evolución moral era preocupante y que se requeriría un esfuerzo para cerrar esa brecha. Pero esas palabras ya no se adaptan a la realidad actual".

Así, mientras "estamos asistiendo a una nueva carrera armamentista con instrumentos cada vez más sofisticados", "nuestra evolución moral no solo avanza más lentamente que la evolución científica y técnica, sino que hoy en día atraviesa por una verdadera regresión".

"Regresión del universalismo, regresión de la democracia, regresión del estado de derecho. Y eso ocurre en todo el planeta", añadió el galardonado.  

Las tres misiones de la literatura

"No soy de los que se lamentan diciendo que antes todo era mejor. Soñar con regresar al mundo de antes no tiene ningún sentido", dijo Maalouf y aclaró que "el ritmo del cambio no se va a frenar, al contrario, seguirá acelerándose". 

Ante eso, "la solución no es oponerse al progreso tecnológico ni rechazarlo, negarlo o cerrar los ojos ante él. La solución es apropiarnos de ese progreso, ponerlo al servicio del ser humano, de su dignidad, de su libertad. Convertirlo en un instrumento de liberación y no de sometimiento".

En esto, la literatura puede tener un papel fundamental si cumple con las siguientes tres misiones, dijo Amin Maalouf. 

"La primera misión de la literatura es hacernos conscientes de la complejidad del mundo en el que vivimos, porque el primer derecho y el primer deber de una persona libre es entender el mundo, saber cómo se transforma y hacia dónde va, para poder contribuir a su avance y también para poder protegerse de sus peligros".

En su segunda misión, la literatura deberá "convencernos de que, a pesar de nuestras diferencias, de nuestras enemistades, de los resentimientos que nos dividen a unos contra otros, nuestro destino se ha vuelto común, o sobrevivimos juntos o desaparecemos juntos".

Mientras que "la tercera misión de la literatura en este siglo XXI es arrojar luz sobre los valores esenciales del ser humano, como la dignidad, la libertad, el respeto mutuo, la convivencia armoniosa, mostrando lo que significan y cómo deberían encarnarse hoy".

"Por todas esas razones, estoy convencido de que la literatura es actualmente más indispensable que ninguna otra época de la historia humana, porque es a ella, es decir, a todos nosotros, a quien le corresponde reparar el presente e imaginar el futuro", concluyó.