AP.- En un esfuerzo global para impedir que las redes criminales que impulsan la deforestación a gran escala sigan generando miles de millones de dólares cada año en ganancias ilícitas, la Interpol y organismos asociados anunciaron este miércoles que iniciaron una nueva fase de un programa para desmantelar a estas organizaciones.
"Los criminales ganan miles de millones saqueando los bosques del planeta", afirmó en un comunicado el secretario general de Interpol, Valdecy Urquiza. "La única manera de detenerlos es a través de una acción decidida de aplicación de la ley y una fuerte cooperación internacional".
El anuncio, dado a conocer pocos días antes de la cumbre climática COP30 de la ONU en Brasil, especifica que las acciones se llevarán a cabo en los bosques tropicales de Brasil, Ecuador y Perú, en Sudamérica, así como en Indonesia y Papúa Nueva Guinea, y estarán enfocadas en las actividades ilegales de tala, tráfico de madera y minería de oro.
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Iniciado en 2018, el Programa de Asistencia a las Fuerzas del Orden para Reducir la Deforestación Tropical (LEAP, por su sigla en inglés) evolucionó desde el mapeo de rutas de tráfico de madera hasta la coordinación de investigaciones transfronterizas y la incautación de millones de dólares en madera y minerales ilícitos.
La nueva fase de LEAP se dio a conocer en Río de Janeiro durante la cumbre global Unidos por la Vida Silvestre y después de una importante ofensiva efectuada la semana pasada en la Cuenca del Amazonas, en la que la policía brasileña, apoyada por Interpol, destruyó más de 270 dragas mineras ilegales que operaban en el río Madeira.
Según las autoridades, esas redadas asestaron un duro golpe a los grupos criminales vinculados a redes de contrabando de oro que se extienden por Brasil, Bolivia y Perú.
La directora ejecutiva de la UNODC, Ghada Waly, señaló que la deforestación ilegal "debilita el estado de derecho y financia el crimen organizado", y añadió que la iniciativa conjunta busca garantizar que los infractores rindan cuentas, al tiempo que se da apoyo a los sistemas de justicia y a las comunidades locales.
En las operaciones lideradas por Interpol en América Latina se han descubierto cientos de crímenes ambientales y se ha realizado la destrucción de cientos de dragas mineras ilegales de oro en la Amazonía brasileña, así como decenas de arrestos en nueve países por tala y tráfico de vida silvestre.
Su nueva fase amplía ese trabajo para hacer frente a la minería ilegal en la Cuenca del Amazonas, que es actualmente una de las causas principales de deforestación y contaminación por mercurio, y para mejorar el intercambio de inteligencia entre las agencias de aplicación de la ley.
Está encabezada por Interpol, la organización policial internacional que ayuda a las autoridades nacionales a coordinar y compartir inteligencia, junto con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés). Está financiada por la Iniciativa Internacional de Clima y Bosques, un organismo noruego.