Actualmente parece existir una competencia en algunas poblaciones de Europa y Estados Unidos para ver quién hace el pueblo de pan de jengibre más grande del mundo, una tradición de la temporada navideña que conjunta elementos de las antiguas Grecia, China, el medievo europeo, los cuentos tradicionales más los elementos que va sumando la modernidad.
En este 2025, los principales contendientes para el pueblo más grande de pan de jengibre más grande del mundo, parecen ser, por un lado, el GingerBread Lane de Jon Lovitch, que —de acuerdo con EFE—, tiene 700 casitas y locales recrea parte ciudad de la Nueva York, con taxi amarillo, tramo de la Quinta Avenida, la tienda Macy’s y hasta un restaurante halal (de tradición musulmana).
Por otro lado está Bergen, que es la segunda ciudad más grande de Noruega y donde el gobierno del país promueve el turismo internacional para llevar a visitantes en esta época a lo que llaman "el pueblo de pan de jengibre más grande del mundo", un recreación de la ciudad con alrededor de dos mil construcciones.
Te podría interesar
Más allá de cuál es el más grande o el más bonito, ya que no hay un jurado internacional e imparcial que lo decida con base en criterios claros, hay una diferencia clara e importante entre estos dos contendientes: uno lo hace Lovitch solo y el otro es una creación de la comunidad.
"Cada año, desde 1991, niños de preescolar, escolares, empresas locales y miles de voluntarios han participado en la construcción del Pepperkakebyen en Bergen. Aquí encontrará de todo: desde minicasas hasta monumentos locales, trenes, coches, barcos y edificios emblemáticos internacionales", señala el sitio Visita Noruega.
También aclara que hay pueblos de Pepperkakebyen (literalmente, pan o pastel de pimienta, aunque suele contener menos de esta especia que jengibre) no es el único en Noruega. "Los encontrarás por todo el país, en ciudades como Stavanger, Hammerfest, Haugesund, Fredrikstad y Bodø", sobre todo en jardines de niños y escuelas, añaden.
Orígenes de la receta del pan de jengibre
Se cree que las primeras versiones de la receta de lo que actualmente es el pan o galleta de jengibre, "se originaron en la antigua Grecia del año 2400 antes de Cristo", sin embargo, este preparado "no contenía jengibre y en realidad era un pastel de miel".
De acuerdo con Hazel Flight, de la Edge Hill University, "el jengibre llegó a este pan en el siglo XI, cuando los cruzados regresaron de sus viajes por Oriente", pues el jengibre se empezó a cultivar por primera vez en la antigua China, "donde se usaba comúnmente como tratamiento médico".
Al principio, fueron los cocineros de la nobleza europea quienes experimentaron con el jengibre y otras especias novedosas en sus cocinas; pero para el siglo XVII los ingredientes se volvieron más asequibles y el pan de jengibre se popularizó, comenta Flight en un artículo en The Conversation replicado por Reuters.
Una posibilidad es que fuera en la Alemania del siglo XVIII —donde, por cierto, conviven los términos Lebkuchen (pan de jengibre) y Pfefferkuchen (pan de pimienta)— donde se inventó la casita de jengibre gracias al cuento "Hansel y Gretel", el cual fue publicado por los hermanos Grimm en 1812 pero con base en una historia que tenía raíces bastante más antiguas.
Propiedades medicinales y nutritivas
Las recetas para hacer pan de jengibre varían de país a país, y lo único que se mantiene constante es que tienen especias y que el ingrediente clave es el jengibre, quizá porque se comprobaron las propiedades medicinales que se le conocen desde la antigua China.
Flight señala que "las investigaciones demuestran que puede ayudar a la digestión, reducir las náuseas y combatir el resfriado común y la gripe". Añade que "también se cree que el jengibre puede contribuir al control de peso, ayudar a controlar la artritis y aliviar los síntomas menstruales".
Si además tiene melaza —de jugo de caña de azúcar o betabel—, además tiene antioxidantes, hierro, calcio, magnesio, potasio, fósforo y vitamina B6; mientras que la canela tiene propiedades antimicrobianas, es rica en antioxidantes y "puede ayudar a reducir la inflamación y ser un ingrediente antienvejecimiento útil para la piel".
Se ha demostrado que este último ingrediente —originario de Ceylán y el sur de la India— "puede mejorar la higiene dental, reducir el colesterol y la presión arterial"; mientras que la nuez moscada, otro ingrediente común en el pan de jengibre, "se asocia con la reducción de la inflamación y puede beneficiar la salud del corazón".
Epílogo de cocina y concordia
El GingerBread Lane, el pueblo de pan de jengibre de Lovitch, ocupa unos 25 metros cuadrados y está expuesto de forma gratuita al público en el recibidor del multifuncional edificio Starrett-Lehigh, en el barrio de Chelsea, en Manhattan.
Un elemento importante de esta instalación que tiene representaciones de la variedad cultural y gastronómica de la ciudad, pues además del "restaurante halal en honor al colectivo musulmán, tiene una tienda de bolas de matzá (albóndigas) y un dreidel (peonza) como guiños a la comunidad judía de Nueva York, una de las más grandes del mundo fuera de Israel", destaca EFE.
Lovitcvh ha estado haciendo pueblos de pan de jengibre durante 32 años y desde 2016 es el trabajo de tiempo completo de este cocinero que antes se desempeñaba como chef ejecutivo de hoteles en Nueva York.
Para Lovitch, quien en 2013 obtuvo el récord mundial Guinness por el pueblo de jengibre más grande del mundo —cuando construyó su mayor obra hasta el momento con unos 300 kilos de masa de jengibre casera, 300 kilos más de dulces y unos mil 700 kilos de glaseado— comentó a EFE que "la mejor parte, la que más disfruto es ver las sonrisas y ver a la gente feliz".