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Nuevo experimento mantiene la esperanza de obtener energía barata de la fusión nuclear
Miércoles 3 de Diciembre de 2025
MÁS DE 90 AÑOS DE INTENTOS

Nuevo experimento mantiene la esperanza de obtener energía barata de la fusión nuclear

A contracorriente de los enormes y costosos reactores magnéticos tipo tokamak, un dispositivo que se puede armar en la mesa de un laboratorio podría ser la fuente de poder del futuro

Créditos: Shutterstock
El reactor Thunderbird es un acelerador de partículas y reactor electroquímico 'de mesa'. Créditos: Berlinguette Lab, Universidad de Columbia Británica.
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La esperanza en la posibilidad de obtener mucha energía limpia y barata a partir de la fusión nuclear comenzó en 1934, cuando un equipo de la Universidad de Cambridge, dirigido por Ernest Rutherford, logró fusionar núcleos de átomos por primera vez. Ahora, 91 años después, un equipo avanza sobre el camino que trazaron aquellos pioneros y que muchos habían abandonado.

Actualmente, la mayor parte de los esfuerzos y la inversión dedicados a la fusión nuclear se han ido a los grandes y costosos reactores magnéticos tipo tokamak que tienen costos de miles de millones de dólares y requieren espacios enormes para llevar gases a temperaturas de cientos de millones de grados para que sus átomos choquen y se fusionen. 

Esta semana, una investigación reportada en la revista Nature da cuenta de un nuevo intento de generar energía por fusión, pero lo hizo por un método similar al de Rutherford y al que utilizaron dos químicos en 1989; que fue barato y sin grandes requerimientos de equipo espacios ni materiales, pero que fue un sonoro fracaso y dio lugar a uno de los escándalos más grandes de la historia de la ciencia contemporánea, el de la "fusión fría".

Para Daniel Clery, corresponsal senior de la revista Science, en el 89 "(l)a mayoría de los científicos pronto descartaron los resultados, pero lamentaron el tiempo y el esfuerzo invertidos en debatirlos en congresos, los infructuosos intentos de replicarlos y las interminables preguntas de los periodistas".

De manera que el nuevo esfuerzo hecho en la Universidad de la Columbia Británica (UBC) "puede evocar recuerdos inquietantes de aquella saga", escribió Clery, ya que se hizo con elementos similares, una celda electroquímica, un electrodo de paladio, detecciones de calor y de neutrones y todo en un laboratorio a temperatura ambiente.

"Pero tengan la seguridad de que no se trata de fusión fría, sino de fusión caliente a una escala peculiarmente pequeña", señala Clery. Una escala que está muy lejos de otros ambientes donde ocurre la fusión, como el Sol y el resto de las estrellas o de las armas termonucleares.

Un "reactorcito"

(Aviso: en este apartado viene una explicación técnica, prescindible para quienes sólo quieran conocer las posibles implicaciones de este desarrollo),

El nuevo experimento utiliza un reactor al que llamaron Thunderbird (ave de tormenta) que consta de un pequeño acelerador de partículas combinado con una celda electroquímica, la cual opera con el mismo principio que las baterías normales de casa o de coche. Todo ello puede armarse en una mesa de laboratorio.

Para este dispositivo el bloque de paladio sirve como "un blanco" porque puede incorporar, gracias a la celda electroquímica, altas concentraciones de deuterio, que un isótopo del hidrógeno, es decir, es un núcleo que consta de un protón y un neutrón. Este blanco es bombardeado con haces de más deuterio.

“El objetivo es aumentar la densidad del combustible y la probabilidad de colisiones deuterio-deuterio y, como resultado, de eventos de fusión”, dice Curtis Berlinguette, autor principal del artículo e investigador distinguido de la UBC. Los choques exitosos, que son los menos, entre núcleos de deuterio generan neutrones y energía.

“Mediante la electroquímica, cargamos mucho más deuterio en el metal, como si comprimiéramos combustible en una esponja. Un voltio de electricidad alcanzó lo que normalmente requiere 800 atmósferas de presión", aun así, es una forma ineficiente de realizar la fusión porque casi todos los "deuterones" rebotan en sus objetivos sin fusionarse, por lo que la energía invertida en acelerarlos se desperdicia.

En más de una manera, este enfoque es similar al de 1934, ya que Rutherford y su equipo hicieron choques de haces de deuterio contra un "blanco" metálico recubierto de un material enriquecido con deuterio.

Implicaciones para el futuro

El equipo de investigación logró demostrar que con su aproximación obtuvieron un 15% más fusión de la que obtendrían sin la celda electroquímica, sin embargo esto sigue rindiendo menos energía que la aplicada para acelerar a núcleos. 

Berlinguette admite, en el comunicado que si bien con esta primera serie de experimentos "no logramos una ganancia neta de energía, el enfoque impulsó las velocidades de fusión de una manera que otros investigadores pueden replicar y desarrollar”, que es mucho más de lo que se alcanzó en 1989.

"La industria de la fusión recaudó 2 mil 640 millones de dólares de financiamiento privado y público en los 12 meses previos a julio de 2025", según el "Informe anual de la industria de la fusión global" que hace la Asociación de la Industria de la Fusión (FIA), l cual monitorea 53 empresas emergentes de fusión.

En un comunicado la FIA añade que "(e)sta cifra representa un aumento significativo con respecto a 2024 y es el segundo año con mayor financiación para fusiones desde que se publica el informe, tras el récord de 2022".

Para Clery, estos datos significan que los participantes e inversionistas de esta industria no habían perdido, de ninguna manera, la esperanza; pero quizá ahora, con la posibilidad de hacer fusión en reactor "de mesa", tengan aun más.