Es bien sabido que el abuso del consumo de alcohol puede dañar no solo a los bebedores, sino también a quienes los rodean; pero usualmente se piensa en sus relaciones familiares y amistosas. Un nuevo estudio detecta que, cuando el bebedor es estudiante universitario, los daños en el desempeño académico y la salud mental se pueden extender a los compañeros de clases.
La nueva investigación, reportada la semana pasada en el Journal of Studies on Alcohol and Drugs, encontró que esos daños vinculados a la exposición al comportamiento de un bebedor compulsivo pueden ir desde calificaciones más bajas, hasta angustia mental e incluso pensamientos suicidas.
"Este es el primer estudio para evaluar los daños académicos de la bebida de otros, como tener que dejar una clase o asumir el trabajo adicional", dice Pamela Trangenstein, del Grupo de Investigación sobre Alcohol en Emeryville y líder del estudio.
Los daños detectados en las personas cercanas a la bebedora "eran relativamente raros, pero se relacionaron de manera muy fuerte con una menor satisfacción universitaria, un rendimiento académico más pobre y una peor salud mental".
Cuantificación de los daños
En su estudio, Trangenstein y sus colegas encuestaron a mil 822 estudiantes universitarios de segundo y tercer años, a quienes se les preguntó, entre otras cosas, sobre los daños que habían experimentado por la bebida de otras personas, como ser molestados, dañados físicamente, haber experimentar contacto sexual no deseado o daños académicos y tener que cuidar a los bebedores.
Más de un tercio de las personas encuestadas dijeron que tenían que cuidar bebedores durante el año académico que estaban cursando en ese momento; casi el 15% dijo que habían sido acosadas, el 5% dijo que habían experimentado contacto sexual no deseado o que alguien bajo la influencia del alcohol las había agredido físicamente, y el 3% informó alguna forma de daño académico.
Los tipos de daño se vincularon a diferentes aspectos del rendimiento académico y de la salud mental. Ser acosado se asoció con una disminución del 43% en la probabilidad de satisfacción general con la universidad, así como una probabilidad de ideación suicida del 74%.
Quienes fueron atacados por bebedores tenían un 58% menos de probabilidades de tener un promedio de calificaciones que pudiera considerarse bueno. Los estudiantes que experimentaron contacto sexual no deseado tenían casi tres veces más probabilidades de tener síntomas de depresión.
"Las universidades deben usar estos hallazgos para asociarse con los formuladores de políticas en apoyo de medidas como aumentar los impuestos al alcohol, limitar la disponibilidad de alcohol y restringir el marketing", lo cual podría ayudar a cuidar la salud y el éxito académico de los estudiantes, dice David Jernigan de la Universidad de Boston y coautor del estudio.