Entre las recomendaciones básicas para tener un estilo de vida saludable siempre se incluye, entre los primeros lugares, la realización de alguna actividad física. Sin embargo, un nuevo estudio encontró que no cualquier tipo de ejercicio o de practica deportiva aporta los mismos beneficios ni previene la mortalidad en la misma medida.
Reducir la mortalidad
Hay mucha evidencia de que "la práctica de actividad física a largo plazo se asocia inequívocamente con un menor riesgo de padecer múltiples enfermedades crónicas, una mejor salud mental y una mayor probabilidad de alcanzar la longevidad y un envejecimiento saludable".
Sin embargo, "los datos sobre las actividades físicas individuales aún son escasos", señala un estudio publicado el martes de esta semana por un equipo de investigación de la Universidad de Harvard con datos de más 170 mil personas profesionales de la salud que se propuso llenar esta laguna en el conocimiento a las que se dio seguimiento durante más de 30 años.
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De acuerdo con el reporte de la investigación publicado en TheBMJ (por The British Medical Journal) esto implicó 2 millones 431 mil 318 años-persona de seguimiento, en los cuales se registraron 38 mil 847 muertes, 9 mil 901 por enfermedades cardiovasculares, 10 mil 719 por cáncer y 3 mil 159 por enfermedades respiratorias.
"La actividad física total y la mayoría de las actividades físicas individuales, excepto la natación, se asociaron con una menor mortalidad", concluye el estudio.
Los autores, encabezados por Qi Sun, agregan que "una mayor variedad de actividad física se asoció con una menor mortalidad"; es decir, lo más recomendable es no limitarse a un tipo de actividad sino hacer más de una forma de ejercicio.
De hecho, tras ajustar por niveles totales de actividad física, los participantes del grupo con la puntuación más alta en variedad de actividad física presentaron una mortalidad por todas las causas un 19% menor, en comparación con los del grupo con la puntuación más baja.
Caminar aporta más beneficios a la salud
Ordenadas de acuerdo con su relación con la menor mortalidad, medida como nivel de riesgo (mientras más se acerca la cifra a uno, mayor es la mortalidad asociada), las actividades físicas analizadas quedarían así:
- 0.83 para caminar,
- 0.85 para jugar al tenis o al squash,
- 0.86 para remar o hacer calistenia
- 0.87 para hacer entrenamiento con pesas o ejercicios de resistencia
- 0.87 para correr,
- 0.89 para trotar,
- 0.90 para subir escaleras,
- 0.96 para andar en bicicleta,
- 1.01 para nadar.
Los autores destacan el hecho de que estos son índices de riesgo asociado y no revelan nada acerca de las posibles causas fisiológicas y los efectos en la composición corporal, la capacidad cardiorrespiratoria, los perfiles metabólicos y la fortaleza ósea.
De manera muy importante destacan que su estudio, tiene un problema al no distinguir el propósito del ejercicio, ya que no es lo mismo llevar a cabo alguna de estas actividades a manera de entrenamiento que hacerlo de forma recreativa.
Esto es especialmente en los casos de andar en bicicleta y nadar. En la primera de estas actividades, citan estudios en los que quienes practican el ciclismo tienen riesgos de mortalidad considerablemente menores a los reportados en el nuevo estudio.
Por otra parte, "la duración de natación autoreportada, incluso cuando se especifica el número de vueltas, puede corresponder a una amplia gama de gastos energéticos reales debido a las variaciones en la intensidad del ejercicio", señala el equipo de investigación.
"Por ejemplo, las personas pueden reportar duraciones de natación similares independientemente de si nadan vigorosamente o de manera casual", lo cual "puede sesgar las asociaciones observadas".
Por lo tanto, se necesita más investigación sobre la duración del tiempo dedicado a nadar y la intensidad de la natación para aclarar su relación con la mortalidad.
Epílogo de consejo
Mientras se llevan a cabo más estudios, cabe recomendar, sobre todo a nadadores y ciclistas, que lleven a cabo también otras actividades físicas.