Si te entran las prisas en vísperas del 14 de febrero, Día de San Valentín o del Amor y la Amistad, y crees que es una buena idea recurrir a un chatbot para que te ayude a encontrar las palabras perfectas para expresarle tus sentimientos a "esa persona", cuidado: hacerlo te puede salir más caro de lo que crees.
Ciertamente, una inteligencia artificial puede crear un mensaje romántico y bien escrito en unos cuantos segundos, pero "antes de copiar y pegar esa nota de amor generada por IA, quizás quieras considerar cómo te podría hacer sentir contigo mismo", advierten expertos en marketing.
Para hacer esta advertencia, Julian Givi y Danielle Hass, su estudiante de doctorado en marketing en la West Virginia University, así como Colleen Kirk del New York Institute of Technology no se basan en consideraciones morales sino en investigaciones científicas.
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"Hemos estado estudiando cómo se sienten las personas después de usar IA generativa para escribir mensajes emotivos. Resulta que usar la tecnología como escritor fantasma personal tiene un coste psicológico", señalan en un comentario publicado en The Conversation y retomado por la agencia Reuters.
La IA como escritor fantasma y la culpa que genera
A lo largo de los últimos meses, las IA generativas se han convertido en asistentes de escritura cotidianos para redactar correos electrónicos de trabajo, memorandos en las oficinas o publicaciones en redes sociales. "Por eso, no es de extrañar que algunas personas también recurran a ellas para asuntos más personales".
"La tecnología es ciertamente capaz —señalan Givi, Kirk y Hass—. Los chatbots pueden crear respuestas emotivas que suenan genuinamente sinceras".
"Pero hay un problema: cuando presentas estas palabras como tuyas, algo no cuadra", añaden y explican que sus investigaciones muestran que además de los textos, el uso de la IA genera culpa.
El equipo de investigación hizo cinco experimentos con cientos de participantes, y "en todos los escenarios que probamos, desde correos electrónicos de agradecimiento hasta tarjetas de cumpleaños y cartas de amor, encontramos el mismo patrón: las personas se sentían culpables al usar IA generativa para escribir los mensajes, en comparación con cuando los escribieron ellos mismos".
La honestidad, un ingrediente importante
Al copiar un mensaje generado por IA y firmarlo con tu nombre estás generando una "discrepancia de origen-crédito", que es como se conoce técnicamente a la brecha que hay entre quién realmente creó el mensaje y quién parece haberlo creado.
Este tipo de discrepancias se pueden observar en otros contextos, ya sean publicaciones de famosos en redes sociales escritas por equipos de relaciones públicas o discursos políticos compuestos por redactores profesionales.
La investigación también reveló que cuando las personas compraron tarjetas de felicitación con mensajes preimpresos, no sintieron culpa alguna. "Esto se debe a que es evidente que las tarjetas de felicitación no están escritas por ti. Las tarjetas de felicitación no implican engaño", señala el equipo.
En cambio, si un amigo escribe el mensaje en secreto por ti, genera tanta culpa como usar IA generativa. "No importa si el escritor fantasma es humano o una herramienta de inteligencia artificial. Lo que más importa es la deshonestidad".
Epílogo para Día del Amor y la Amistad
Kirk, Givi y Hass señalan que sus conclusiones no significan "que no puedas usar la IA generativa como un aliado para la lluvia de ideas" para tu mensajes del Día del Amor. "Deja que te ayude a superar el bloqueo creativo o a sugerir ideas, pero haz que el mensaje final sea verdaderamente tuyo".
"Edita, personaliza y añade detalles que solo tú conocerías. La clave es la cocreación, no la delegación total", indican.