AP.- Las autoridades de Nuevo México, Estados Unidos, advirtieron este miércoles a la población del estado que evite consumir productos lácteos no pasteurizados después de la muerte de un bebé recién nacido a causa de una infección bacteriana por listeria, probablemente vinculada que la madre del niño bebió leche bronca durante el embarazo.
La infección por listeria, de acuerdo con la Clínica Mayo, se asocia con la ingestión de lácteos sin pasteurizar y con los embutidos mal conservados. Estas bacterias pueden causar aborto espontáneo, muerte fetal, parto prematuro o infecciones letales en recién nacidos, incluso si la madre sólo presenta síntomas leves.
El interés y las ventas de leche bronca han estado aumentando en los últimos años en EU, impulsadas por el creciente apoyo del movimiento Make America Healthy Again (Hacer a Estados Unidos Saludable de Nuevo) del secretario de Salud estadounidense Robert F. Kennedy Jr.
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Las autoridades estatales proporcionaron pocos detalles sobre el recién nacido, debido a cuestiones de privacidad. Aunque los investigadores dijeron que no pudieron determinar el origen exacto de la listeria, "la fuente más probable de infección fue la leche no pasteurizada".
Esa conclusión se basó en la información recopilada durante la investigación, incluyendo el momento de la infección y los informes de que la madre bebió leche bronca durante el embarazo, expresó un funcionario.
Otros problemas de la leche bronca
La leche sin pasteurizar —el proceso de calentar la leche a una temperatura lo suficientemente alta como para matar gérmenes— puede contener diversos gérmenes causantes de enfermedades; como la listeria, influenza aviar, brúcela, tuberculosis, salmonelosis o infecciones de Campylobacter, Cryptosporidium y Escherichia coli.
Muchas de esas infecciones son particularmente peligrosas para los niños pequeños, las personas mayores de 65 años y aquellas cuyos sistemas inmunológicos se encuentran debilitados.
La leche bronca es distinta de la leche entera, la cual también ha sido promovida por Kennedy —con el beneplácito de la comunidad médica en este caso—, ya que este último término se refiere a que se mantienen las grasas naturales de la leche, que, en principio, ha sido pasteurizada.