AP.- La ingeniera jubilada JoAnn Morgan sigue indignada porque los últimos tres alunizajes de las misiones Apolo se cancelaron durante el mandato del presidente Richard Nixon debido a recortes presupuestarios, preocupaciones por los riesgos y cambios de prioridades.
Morgan fue la única mujer dentro del cuarto de control de lanzamiento cuando Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins, del Apolo 11, despegaron rumbo a la luna en 1969. Tres años después, Apolo 17 puso fin a la era de los alunizajes.
"Sólo estoy tratando de seguir con vida para poder ver que realmente volvemos y ponemos un pie en la Luna", dijo JoAnn Morgan a The Associated Press. "Tengo 85 años y todavía me siento estafada después de 53 años".
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Morgan no es la única frustrada con la lentitud de la NASA; a sus 80 y 90 años, estos veteranos de la NASA también quisieran ver más entusiasmo por Artemis, la serie de misiones que se están haciendo no sólo para volver a poner los pies en la Luna, sino para armar una presencia permanente en el satélite.
Quedan tan pocos de los 400 mil participantes originales de las misiones Apolo que no se planea ninguna reunión para celebrar el vuelo de Artemis II, con cuatro astronautas, alrededor de la Luna, mismo que se encuentra en cuenta regresiva y que este martes prácticamente se confirmó para el miércoles 1 de abril, pues los pronósticos del clima son favorables.
Diferencias de entusiasmo
"Como era la primera vez, había mucha energía, había una pasión que probablemente no es exactamente la misma hoy y no lo ha sido desde hace un tiempo", declaró Charlie Mars, de 90 años, quien trabajó en los módulos de mando y lunar de Apolo y ayudó a fundar el American Space Museum en la cercana Titusville.
"Menos mal que yo no estoy al mando", señaló Mars a la AP, "porque estaría por ahí presionando y apurando a la gente para que se ponga en marcha".
Una gran diferencia esta vez es la cantidad de mujeres en puestos clave de las misiones Artemis II. Por ejemplo, la directora de lanzamiento de Artemis en la NASA es Charlie Blackwell-Thompson.
Además a tripulación de Artemis II incluye a Christina Koch, quien tiene el récord del vuelo espacial individual más largo realizado por una mujer: 328 días consecutivos en órbita.
"Será aún mejor cuando de verdad tengan a una mujer que plante sus botas en la Luna", dijo Morgan.
Por su parte, Charlie Duke, del Apolo 16, subraya que la mitad de la población mundial aún no había nacido cuando él caminó sobre la Luna en 1972.
Jared Isaacman mete el acelerador
El nuevo administrador de la NASA, Jared Isaacman, un multimillonario tecnológico que pagó de su bolsillo dos viajes al espacio, es uno de esos "jóvenes" que menciona Duke.
Los veteranos de Apolo se sienten alentados de que Isaacman, de 43 años, esté acelerando el ritmo de los lanzamientos de Artemis para asemejarlo más a la velocidad y al historial de seguridad de Apolo. Artemis ha avanzado a paso lento con una cadencia de un vuelo cada tres años, algo que Isaacman considera inaceptable.
Isaacman ha añadido un vuelo de prueba en órbita alrededor de la Tierra para practicar el acoplamiento con los módulos de alunizaje antes de que se utilicen para llevar astronautas a la superficie de la Luna.
Además, la semana pasada difundió las características del plan maestro para instalar una base lunar que, junto con un batallón de drones y vehículos exploradores lunares, probablemente costará 20 mil millones de dólares durante los próximos siete años.
Rumbo a la base lunar
Carlos García-Galán, quien se autodefine como "el tipo de la base lunar" de la NASA, promete "cámaras geniales" en todo para aumentar el entusiasmo.
A corto plazo, el objetivo primordial es ganarle a los chinos a llegar a la superficie lunar. La NASA pretende alunizar con astronautas en 2028; China, para 2030.
Como antecedente para esta nueva carrera espacial, Estados Unidos le ganó la del siglo pasado a la Unión Soviética en llegar a la Luna al llevar a 12 astronautas a la superficie entre 1969 y 1972.
John Tribe, de 90 años, quien dirigió el equipo de ingenieros que hicieron la propulsión de las naves espaciales para las misiones Apolo, considera que el plan revisado de Artemis de la NASA es "mucho más sensato".
"El otro enfoque era ridículo", sostuvo Tribe. "Si vamos a ganarle a los chinos ahora, no lo sé".
Rusty Schweickart, del Apolo 9, también ve con buenos ojos el Artemis reformulado, pero es escéptico en cuanto a superar la emoción de Apolo.
"Todos sabemos quién era Cristóbal Colón", escribió Schweickart en un correo electrónico, pero ¿quién se recuerda de "los que vinieron 50 años después"?
Duke, uno de los cuatro caminantes lunares que aún siguen con vida, anticipa que la emoción de las misiones Apolo regresará una vez que los astronautas de Artemis empiecen a alunizar, especialmente para el público más joven que se lo perdió antes.
"Si los primeros tienen éxito y empezamos a alunizar en el polo sur", manifestó Duke, "creo que millones de personas lo van a ver. Ciertamente yo lo voy a ver si todavía sigo aquí".