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"Punch peruano": rescatan a monito del tráfico de animales en la Amazonia y lo nombran como al japonés
Jueves 5 de Marzo de 2026
AFECTO Y ANIMALES

"Punch peruano": rescatan a monito del tráfico de animales en la Amazonia y lo nombran como al japonés

El veterinario Julio Carrión informa que en casos como este es una técnica usual darles un peluche como madre sustituta durante sus primeros meses

Personal veterinario atiende al mono fraile bebé bautizado como el Punch peruano. Créditos: EFE
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EFE.- Punch es un bebé de mono fraile procedente de la Amazonia peruana que, después de haber sido separado de su madre al nacer, transportado en pésimas condiciones para convertirse en mascota y finalmente rescatado, que ahora está aferrado a un peluche, como su famoso tocayo japonés, busca el calor que le fue arrebatado por el tráfico ilegal de animales.

El mono fraile, también conocido como mono ardilla, es una pequeña especie de primate que alcanza en promedio los 32 centímetros y se encuentra en las selvas de Centro y Sudamérica.

Punch, como se le nombró, fue rescatado el viernes de la semana pasada en la capital de Perú, tiene un peso de 90 gramos y "se encontraba deshidratado, en malas condiciones y poco a poco se ha ido recuperando", explica a EFE el veterinario de fauna silvestre del Club Metropolitano Huáscar, en el sur de Lima, Julio Carrión. 

Mientras tiene a Punch en las manos, Carrión relata que los traficantes atrapan monos en distintas localidades de la Amazonía peruana y suelen matar a las madres para separarlas de las crías, a las que luego venden.

Sin embargo, durante el trayecto a Lima, que es el lugar donde alcanzan su máximo valor económico, nueve de cada 10 de estos animales terminan muriendo.

Esto ocurre porque el viaje por carretera de la selva a la capital puede demorar de 15 a 30 horas y las crías son escondidas y trasladadas en pésimas condiciones.

La madre sustituta

Carrión añade que, en condiciones naturales, las crías de diferentes especies de monos están "piel con piel" con su madre durante los primeros meses de vida, por lo que cuando se les rescata es muy común darles un peluche para que de alguna manera sustituyan este contacto. 

"Es una técnica que muy a menudo se usa, ya que ellos cuando son crías, están aferrados al pecho de la madre y ese es su modo de vida hasta cierto tiempo de edad. En el caso de los frailes, es más o menos de cuatro o cinco meses hasta que digamos, se produzca el destete natural, y ya pueda empezar a comer sólidos y ser un poquito más independiente", indica el veterinario.

Añade que los peluches cuentan con una textura que les recuerda a sus parientes y que, como el viral mono Punch del zoológico de la ciudad japonesa de Ichikawa, el Punch peruano lo usa como objeto de apego al no tener a su madre.

El pequeño mono fraile no se separa de su peluche y, aunque luce delgado, ya sobrepasa los 100 gramos de peso gracias a los cuidados del centro de rehabilitación del Club Metropolitano Huáscar, del Servicio de Parques de Lima, ubicado en el distrito de Villa El Salvador.

En tres meses, a socializar 

Los especialistas calculan que en tres meses podrán presentarle paulatinamente a sus 12 compañeros de especie que también están en el centro, para que empiece a socializar; aunque advierten que este proceso debe avanzar poco a poco, porque como le pasó al monito japonés, es posible que genere rechazo.

El refugio cuenta con decenas de animales rescatados del tráfico ilegal de la Amazonia, y cuenta con más de 30 monos, guacamayos, un tucán, un sajino (cerdo salvaje), una treintena de tortugas, varios coatíes, águilas, y hasta un zorro andino, entre otros.

Carrión explica que cuando estos animales se recuperan y son jóvenes normalmente son trasladados a otros centros estatales en la Amazonía para su posterior liberación, pero cuando son adultos o tienen algún problema de salud, la vuelta a su hábitat es inviable, pues han perdido sus capacidades de caza y supervivencia.

El mono fraile bebé bautizado como el Punch peruano se  está recuperando en el Club Metropolitano Huáscar tras su rescate. Crédito: EFE