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Descubren por primera vez un huevo de un antepasado de los actuales mamíferos
Viernes 10 de Abril de 2026
PALEONTOLOGÍA

Descubren por primera vez un huevo de un antepasado de los actuales mamíferos

La pregunta de si nuestros más remotos ancestros, descendientes de los dinosaurios, eran ovíparos o vivíparos por fin tiene una respuesta en un fósil de hace 250 millones de años

Huevo fosilizado de Lystrosaurus en la sala de control de la Instalación Europea de Radiación Sincrotrón (ESRF). Créditos: Julien Benoit
Créditos: Julien Benoit
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Un nuevo descubrimiento da constancia de "una de las mayores historias de supervivencia en la historia de la Tierra", de acuerdo con un comunicado de la Universidad de Witwatersrand, de Sudáfrica.

Ese descubrimiento fue la identificación, por primera vez, del fósil de un huevo que contiene un embrión de Lystrosaurus, un antepasado de los mamíferos actuales y con una antigüedad aproximada de 250 millones de años, que responde a la pregunta de si los ancestros de los mamíferos ponían huevos, como los dinosaurios que les dieron origen, o no.

Hace unos 252 millones de años, ocurrió la llamada extinción masiva del Pérmico-Triásico, el evento de extinción más devastador que nuestro planeta haya experimentado jamás, señala el comunicado.

Mientras innumerables especies desaparecieron, el registro fósil descubierto hasta ahora muestra que el Lystrosaurus, que era herbívoro, "no sólo sobrevivió, sino que prosperó en un mundo marcado por una extrema inestabilidad ambiental, un calor intenso y sequías prolongadas".

Huesos pequeños y delicados

"Durante más de 150 años de paleontología sudafricana, ningún fósil había sido identificado de forma concluyente como un huevo de terápsido. Esta es la primera vez que podemos afirmar, con seguridad, que ancestros de mamíferos como el Lystrosaurus ponían huevos, lo que supone un verdadero hito en este campo”, señala Jennifer Botha de la Universidad de Witwatersrand.

Botha y sus colegas, Julien Benoit, también de Witwatersrand y líder del equipo, y Vincent Fernandez, de la Instalación Europea de Radiación Sincrotrón (ESRF), o simplemente Sincrotrón Europeo, en Francia, publicaron su investigación en la revista PLoS ONE este jueves. 

“Este fósil fue descubierto durante una excursión de campo que dirigí en 2008, hace casi 17 años. Mi preparador y excepcional descubridor de fósiles, John Nyaphuli, identificó un pequeño nódulo que al principio solo mostraba diminutas partículas de hueso", comenta Botha en el comunicado.

"Mientras preparaba cuidadosamente el espécimen —relata la investigadora—, quedó claro que se trataba de una cría de Lystrosaurus perfectamente acurrucada. Ya entonces sospechaba que había muerto dentro del huevo, pero en aquel momento, simplemente no contábamos con la tecnología para confirmarlo”.

Esa tecnología es la tomografía computarizada de rayos X de sincrotrón avanzada, que permitió revelar los distintos componentes del fósil sin tener que romperlo o aplicarle químicos que dañen su estructura.

Vincent Fernandez, señala que "era fundamental escanear el fósil con la precisión necesaria para capturar el nivel de detalle requerido para observar huesos tan pequeños y delicados”.

Reconstrucción digital en 3D del esqueleto del huevo de Lystrosaurus. Crédito: Julien Benoit

Benoit destaca que uno de esos huesos, que reveló una pista crucial, fue la mandíbula inferior, la cual "está compuesta por dos mitades que deben fusionarse (sínfisis) antes de que el animal pueda alimentarse".

“Cuando vi la sínfisis mandibular incompleta, me emocioné muchísimo”, dice Benoit, pues esto mostraba que "el individuo habría sido incapaz de alimentarse por sí mismo” y por lo tanto era efectivamente un embrión adentro de su huevo, como indicaba su posición.

Cáscara blanda

Los investigadores sugieren que estos huevos probablemente tenían cáscara blanda, lo que explica por qué han sido tan difíciles de encontrar durante alrededor de 200 años. A diferencia de los huevos duros y mineralizados de los dinosaurios, que se fosilizan fácilmente, los huevos de cáscara blanda rara vez se conservan, lo que hace que este hallazgo sea excepcionalmente raro.

El estudio revela que el Lystrosaurus ponía huevos relativamente grandes para su tamaño corporal. En los animales modernos, los huevos más grandes suelen contener más yema, proporcionando todos los nutrientes que un embrión necesita para desarrollarse de forma independiente, sin necesidad de alimentación parental tras la eclosión.

Los huevos grandes también ofrecen otra ventaja importante: son más resistentes a la desecación. En el duro entorno de sequía que siguió a la extinción, esta característica habría sido fundamental para la supervivencia.

Estas características sugieren que, a diferencia de los mamíferos modernos, Lystrosaurus no producía leche para sus crías.

También indica que las crías de Lystrosaurus probablemente eran precoces, nacidas en una etapa avanzada de desarrollo. "Estos jóvenes animales habrían sido capaces de alimentarse por sí mismos, escapar de los depredadores y alcanzar la madurez reproductiva rápidamente", señala el comunicado.

Así que se puede decir que Lystrosaurus triunfó en el ambiente inhóspito "gracias a su ritmo de vida acelerado y su temprana reproducción".

Epílogo de sobrevivencia

De acuerdo con el reporte de la investigación, este "excepcional fósil de Lystrosaurus" no sólo enriquece nuestra comprensión de la biología del desarrollo de los ancestros de los mamíferos, "sino que también arroja luz sobre las estrategias adaptativas que pueden haber contribuido a su resistencia frente a la extinción masiva".

"A medida que los científicos siguen descubriendo la biología de los antiguos supervivientes, una cosa está quedando clara: la resiliencia, la adaptabilidad y la estrategia reproductiva fueron clave para sobrevivir al capítulo más oscuro de la Tierra, y el Lystrosaurus las dominó todas", concluye el comunicado.