Igual que las hembras de macaco japonés, como la del pequeño Punch en el zoológico de Ichikawa, las hembras de mono patas no sólo no suelen abandonar a sus bebés sino que son madres dedicadas, aunque eventualmente prefieren sus hijas sobre sus hijos.
Monos patas, rápidos y colmilludos
Al verlo ahora en el Centro Integral de Medicina y Bienestar Animal del Zoológico de Guadalajara, a sus 44 días de nacido y dependiente del cuidado que le da un equipo de 12 personas, no parece que Yuji vaya a ser uno de los monos más rápidos del mundo y de los que tienen los colmillos más grandes.
Sin embargo, una de las características de su especie, el mono patas o hussar (Erythrocebus patas), que se distribuye en la región ecuatorial de África, es que son los corredores más rápido entre los primates, pues alcanzan velocidades de hasta 55 kilómetros por horas.
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Otra característica que tiene esta especie es que los machos tienen los colmillos más largos de todos los monos africanos de cola larga, y el tamaño de sus colmillos juega un papel importante en el establecimiento de las jerarquías.
Esto es importante ya que las manadas de esta especie se organizan en dos tipos de grupos: los que están formados por un solo macho y varias hembras y los grupos formados sólo por machos.
Ambas formas de organización que se han observado en los monos patas salvajes en libertad —donde son nómadas—, pero también en cautiverio, aunque la costumbre de los machos de mantenerse en la periferia del grupo para alertar y defender a la manada carece de sentido en ese ambiente.
Una característica más es su marcado dimorfismo sexual, pues los machos crecen a una longitud de entre 60 y 87 centímetros, sin incluir la cola que mide unos 75 cm, y pesan en promedio 12.4 kilos; mientras que las hembras adultas tienen una longitud promedio de 49 centímetros y pesan 6.5 kilogramos.
Alomaternidad entre los monos patas
Las madres de monos patas suelen ser muy dedicadas a sus crías, a las que llevan en brazos o transportan aferradas al vientre hasta los siete meses de edad. De acuerdo con el Zoológico de San Diego y la Wildlife Alliance, en emergencias ese cuido se puede extender.
En cautiverio, hasta el cuarto mes, machos y hembras reciben la misma cantidad de acicalamiento y cuidado por parte de la madre, pero después de esa edad "estos niveles aumentan considerablemente para las hembras", señala la misma fuente, que añade que los machos no se involucran en la crianza.
Por otra parte, en libertad, se ha visto todas las hembras participan en el cuidado y la crianza de las crías del grupo, no sólo de sus propias crías, un fenómeno frecuente conocido como alomaternidad. Quizá esto explique que en cautiverio se haya observado que las hembras adultas a veces intentan arrebatar crías a otras madres.
También en cautiverio, en raras ocasiones, el estrés intenso, la inexperiencia o la enfermedad pueden provocar el rechazo de las crías, al igual que en otros primates.
En el caso de Yuji, su madre Kamaria, que es primeriza y no logró alimentarlo, por lo cual los especialistas se vieron obligados trasladar a Yuji al Centro Integral de Medicina y Bienestar Animal, donde además de cuidados y alimentos (leche materna sustituta y sólidos como verduras cocidas y croquetas especiales) tiene una madre sustituta de peluche.